Críticas, Estrenos

Gracias a Dios (François Ozon, 2019)

La noticia de que François Ozon iba a llevar a la gran pantalla el caso real de Bernard Preynat, sacerdote de la Diócesis de Lyon, acusado en 2016 de abusar sexualmente de decenas de niños, parecía una inocentada de lo más atrevida. El “estilo” del cineasta francés no puede situarse más lejos de lo que cualquiera de nosotros se imagina al pensar en una película basada en hechos reales. Sin embargo, la deriva que viene tomando en los últimos tiempos la carrera del autor de En la casa ―que, por otra parte, a menudo ha abrazado el eclectismo― ha permitido que haya dado el paso de rodar algo muy diferente. Muy diferente al grueso de su filmografía, pero demasiado parecido a cualquier otro filme académico de denuncia social.

Hay que reconocer que Ozon se adapta bastante bien a las circunstancias y que maneja el material con la misma soltura que otros directores con mucha más experiencia en el campo, haciendo pivotar la narración en torno a diversos y variados puntos de vista que enriquecen el relato. Pero el mismo carece de fuerza. Los únicos momentos de tensión y que podrían acercarse medianamente a emocionar ―más allá de la clásica transición relajante al tiempo que manipuladora― se fuerzan a través del histrionismo de las interpretaciones, de la idiosincrasia de unos personajes obligados a compartir una lucha sin tener en común nada más que un tortuoso pasado que ha regresado en forma de pesadilla.

Gracias a Dios no ofrece nada que no esperásemos, pero sería justo decir que resulta decepcionante. Si acaso sería legítimo apuntar que los únicos destellos de la mirada ozoniana son sin ninguna duda lo peor de la película: una serie de ―estilizados― flashbacks que recrean con morbo lo oculto, lo mil veces enunciado y tan poderoso que no requería de ningún tratamiento visual. Académica, inerte y falta de pulso: así es la nueva obra de François Ozon, que encuentra en un inspirado reparto su mayor aliado, puesto que la construcción de los personajes es desigual y en absoluto inspirada.

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