Festival de San Sebastián, Festival de San Sebastián 2018, Festivales

Festival de San Sebastián 2018 – Nuestro tiempo

Tras el mayor parón entre películas que ha tenido lugar desde el comienzo de su carrera -han pasado 6 años desde Post Tenebras Lux-, Carlos Reygadas presenta en la sección Horizontes latinos del Festival de San Sebastián Nuestro tiempo, cinta que unos días antes había competido en la Sección Oficial del Festival de Venecia. En esta, Reygadas reconduce la fragmentación casi episódica de su anterior película hacia una sola línea discursiva. El director retrata a un matrimonio -encarnado por el propio cineasta y su esposa, y cuyos hijos también aparecen ejerciendo como tal en la ficción- que trabaja como ganadero de toros en el campo mexicano, y mantiene una relación abierta en apariencia sólida, pero cuyos cimientos se ven cuestionados con el enamoramiento de la mujer hacia otra persona.

Nuestro tiempo3

La óptica ideológica de Nuestro tiempo se despliega desde la propia polisemia que exuda su título: por un lado, ese “nuestro”, unido a la elección de la verdadera familia del cineasta -y de su propia persona- como intérpretes de los personajes protagonistas, pueden dar a entender la obra como retrato personal. Pero esta idea contendría la tratamiento más cuestionable de la cinta: la sensación de autoconsciencia que impregna todo el desarrollo del personaje de Reygadas. La peligrosidad de este mecanismo radica en su utilización como justificación de comportamientos indeseables, bajo la excusa de que el hecho de que el director sea consciente de su culpabilidad en la comisión ya convierte su mirada en crítica -algo que ha sido repetido más tarde por cineastas como Lars von Trier en su última obra, La casa de Jack, con resultados más despreciables-. Curiosamente, todos los nombres de los personajes principales son diferentes a los de los actores que los representan, con una excepción: Phil, el amante en la película, y la única persona que no desempeña en ella el mismo rol que en su vida real.

Pero el título de esta obra también puede entenderse como una primera persona del plural generacional, de forma que Reygadas pudiera buscar extender el modelo relacional mostrado en la misma a toda una generación, componiendo un mosaico de posibles problemáticas -teóricas y prácticas, o derivadas del choque de ambas vertientes- vinculadas al poliamor, y cómo esta creencia evoluciona con el crecimiento de sus practicantes. Precisamente, esta misma idea -con grandes variaciones- ha sobrevolado otras películas del certamen donostiarra, como podrían ser Sueño Florianópolis (Ana Katz, 2018) o Un hombre fiel (Louis Garrel, 2018), por lo que sí parece un tema recurrente en la actualidad. Sin embargo, la conclusión desencantada de Nuestro tiempo se achaca únicamente al comportamiento individual de uno de los personajes.

Nuestro tiempo4

Teniendo en cuenta todo esto, su habitual amplitud de campo se ve contrastada por la constricción emocional que se establece como constante en la obra, y marca el tono de la misma. De forma coherente con esta idea, las escenas sexuales de la película se muestran explícitamente y ocupando un primer plano -tanto visual como oral-, mientras que los indicios de intimidad se dibujan de forma pudorosa: el único abrazo que aparece se ubica fuera de campo, la expresión facial de las emociones de la mujer protagonista es ocultada por imágenes lanzadas desde objetos inertes e inestables, y los sentimientos del hombre protagonista -encarnado por el propio Reygadas- nunca son declarados por él mismo, sino que la tarea de verbalizarlos se delega a una tercera parte aparentemente neutral -su hija-, que la realiza en el vacío -a nosotros, y no a su legítimo receptor-.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *