Críticas, Estrenos

Snowden – Espía como puedas

La población actual se encuentre inmersa en una vorágine de comunicación continua. Los datos ratifican esto: desde la aplicación Whatsapp se llegan a enviar 2.000 millones de mensajes y 1.600 millones de fotos diariamente, Facebook ronda los 1.500 millones de usuarios activos y se pueden llegar a registrar 180.000 millones de correos electrónicos al día. El hecho de que ciertos organismos gubernamentales tengan acceso a toda esta información sin previo consentimiento  es algo que genera auténtico pavor e inseguridad. Paradójicamente, Snowden habla de lo inestable que es nuestra privacidad sin preocuparse de inducir al espectador en un estado de miedo constante al conocer que nuestra intimidad peligra. Pero el verdadero problema de este último largometraje del director estadounidense Oliver Stone es que ya existía previamente Citizenfour. El documental de Laura Poitras –ganadora del Oscar a Mejor documental en 2014– no sólo es más ilustrativo y clarificador que Snowden, sino que funciona mejor como thriller que este.

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La película comienza en el mismo punto que el documental: el primer encuentro entre Poitras y los periodistas Glenn Greenwald y Ewen MacAskill en un hotel de Hong Kong, que terminó dando lugar a una serie de publicaciones por parte del diario The Guardian sobre el programa de vigilancia secreto de la NSA. Desde este punto, Stone hace un recorrido de la vida de Snowden sin despertar el más mínimo interés, porque gran parte de la información que se quiere transmitir no es para nada sintomática. Pero es tal su obstinación que termina por forzar los engranajes dramáticos, dando lugar a momentos realmente irrisorios. Cabe destacar que los mejores momentos del film ocurren cuando recurre a pequeños núcleos explicativos que complementan a los diálogos de los personajes; pequeñas filigranas técnicas que funcionan realmente bien y que puede llegar a parecer que Danny Boyle se apoderase por momentos de Stone.

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Snowden es una tremebunda decepción para aquellos que esperábamos que el director recuperase parte del talento y la contundencia demostrada en su obra maestra J.F.K.: caso abierto, o ese análisis crítico que realizó sobre la guerra de Vietnam desde distintos prismas con Platoon y Nacido el cuatro de julio. Es cierto que podría catapultar a su actor protagonista Joseph Gordon-Levitt a la carrera por el Oscar, pues su transformación es realmente convincente. Pero asistir al declive de un director que cuenta con grandes películas en su filmografía no es nada agradable, y menos aún cuando contaba con los elementos necesarios para realizar un producto a la altura.

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