Críticas, Estrenos

Elle – La reina del dolor

Crítica escrita por Jorge Aceña

Entre la cualidad de subvertir el orden casual, en su radicalización por construir un detonante sin un sentido especialmente racional, y la osadía ejemplificada en asumir los mandos de una dirección que requiere una constante atención  – en base a la permutación de registros exhibidos en la trama – y especial cautela, el regreso de Paul Verhoeven tras diez años de ausencia no estaba destinado a transitar por las vías de la indiferencia.

En ‘Elle’ no existe una múltiple visión de enfoques respecto a una dicotomía de géneros; tampoco una clara relación entre la moral y la involuntariedad de actuación ante unos hechos de difícil asimilación. Se podría de decir que la vuelta de Verhoeven, rompiendo con un modelo anterior y estableciendo una nueva perspectiva cinematográfica en alusión a una muestra conceptual dominada por la turbiedad, el desconcierto y la morbosidad, es una vuelta a lo grande.

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La entidad idiosincrásica que Verhoeven pretende reflejar en el conjunto argumental se reduce explícitamente a una portentosa secuencia inicial en la que, privando al espectador de contemplar la violación que la protagonista sufre en su casa y únicamente manifestando el desasosiego mediante el sonido de los gritos, se soslaya lo espeluznante, se evita lo incómodo de presenciar un acto terrible, pero se siembra persistentemente – con un colosal dominio del complejo término perceptivo – un extenso campo ligado a la sugestión, a un predominio de la atracción por la incorrección cuando tras la acción, la víctima actúa como si nada hubiera pasado, limpiando la casa, dándose un baño y metiéndose en la cama. ‘Elle’ no se caracteriza por estipular unas determinadas reglas, pues cualquier asentamiento en conceptuar la acción dejaría en evidencia la idea de Verhoeven por no sucumbir a la explicación de los acontecimientos, lo que esta película recalca es un malintencionado desorden respecto a la catarsis sufrida en la piel de la protagonista, una espléndida Isabelle Huppert que bien merece mención aparte.

Una dualidad cruzada entre el deseo y el odio, la sensualidad y el rechazo, la comprensión y la irracionalidad, la fascinación y la repudia, converge insistentemente por los recovecos de un personaje inexplicable, inentendible, interpretado brillantemente por una Huppert que borda el papel, el de una ejecutiva de una empresa de videojuegos cuya vida da un completo vuelco cuando es violada en su casa por un sujeto enmascarado. Las pistas secundarias que conforman la trama se suceden en consonancia al desarrollo del personaje de Michelle, quien además lidiar con el peso de la violación, tendrá que canalizar sus deseos de venganza, equilibrar su vida laboral y soportar la relación familiar entre su hijo y su inaguantable mujer.

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A pesar de realzar determinados cánones de un thriller más hipnótico y turbador que comprensible y perspicaz, ‘Elle’ es tanto una enigmática búsqueda existencial a través de una autodestrucción consentida como un mezcla entre lo dantesco y lo cómico, entre el reflejo turbador de un macabro acontecimiento y el retrato  jocoso, corrosivo y surrealista, de la vida familiar, todo ello sin concesiones reflexivas, sin implorar cualquier tipo de debate acerca del acentuado comportamiento de los personajes.

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