Críticas, Estrenos

La correspondencia – La inmortalidad de la palabra

Tras cosechar cierto éxito con La mejor oferta, Giuseppe Tornatore vuelve a la gran pantalla con La correspondencia, película que ha filmado al mismo tiempo que escribía su homónima obra literaria. Parte de sus problemas muy probablemente surjan de ahí mismo: la cinta se muestra en ocasiones excesivamente literaria, pues pocas cosas o ninguna quedan sin verbalizarse, lo que hace que por momentos las imágenes queden en un segundo plano; sin embargo, podría decirse que los problemas son más de forma que de fondo, pues algo menos de convencionalismo en la puesta en escena y mejores ideas visuales (que no metáforas insultantes por su obviedad) para complementar la narración hubieran sido de verdadera utilidad. Cierto toque onírico, incluso fantasioso, no le hubiese venido nada mal a un trabajo cuya historia está impregnada por el tema de la astrofísica, especialmente los estudios sobre la inmortalidad de las estrellas, aquí en analogía con la perdurabilidad del amor. La aplicación de todos estos elementos (y de otros como la banda sonora o las tecnologías modernas) únicamente sirven para subrayar innecesariamente cada sentimiento, cada emoción, haciendo de una -a priori- potente historia de amor un melodrama tan intenso como involuntariamente cómico.

Correspon 1

La correspondencia narra la relación que mantienen un profesor de astrofísica (Jeremy Irons) y una de sus alumnas (Olga Kurylenko), que dedica su tiempo libre a trabajar como doble en escenas de acción, pasatiempo que será explicado con un añadido dramático que no hace más que evidenciar el relleno presente en la segunda mitad y la urgencia por incrementar la intensidad emocional. Sus más de cinco años de relación a escondidas se han desarrollado principalmente mediante correspondencia (cartas, emails, vídeos, mensajes de texto, etc…), pues sus encuentros se producían de forma ocasional y mayoritariamente en la casa que tiene Ed en la isla de Borgoventoso. Tras una apertura en la que ambos mantienen un fogoso encuentro y prometen verse pronto, los posteriores contactos se producirán exclusivamente por correspondencia, coincidiendo con una misteriosa desaparición que emparenta la cinta, al menos hasta que se desvela la intriga (bastante previsible dadas las burdas metáforas que traza Tornatore), con La desconocida, a su vez -negativamente- influenciada por algunos trabajos de Alfred Hitchock y Brian De Palma, aunque más cercana al cine de Argento en lo que a la estética se refiere.

Correspon 2

Una vez más, el director italiano cuenta con la inestimable colaboración de Ennio Morricone, cuya partitura es bastante intrascendente a pesar de su reiterativa y en ocasiones desagradable utilización. El rechazo de la narración visual en La correspondencia no viene dado únicamente por la obsesión del cineasta por verbalizar absolutamente todo, sino también por los continuos subrayados emocionales, en ocasiones coincidentes con la verbalización y otras veces simplemente ocasionados por el acompañamiento musical. El laborioso trabajo de Olga Kurylenko (que me sigue pareciendo una actriz realmente limitada) y la solvencia interpretativa de Jeremy Irons no son suficiente para mantener el interés de una historia romántica que ofrecía muchas posibilidades, a pesar de algunas inconsistencias narrativas en su desarrollo (la inverosimilitud del plan se habría adecuado mucho mejor a una puesta en escena menos realista y conservadora), y que con algo más de riesgo y sensibilidad en la dirección podría haberse convertido en una película cuando menos interesante. A diferencia de la escultura defectuosa pero llena de vida que nace del sufrimiento de Amy, de esta fallida producción no emana ninguna sensación positiva.

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