Críticas, Estrenos

Money Monster – El fin justifica (a) los medios

Uno de los principales problemas en cuanto a la efectividad cualitativa del cine espectáculo es su falta de autoconsciencia; pero, al mismo tiempo, su deliberada autoconsciencia también puede suponer un lastre en determinadas ocasiones, por lo que los directores de películas puramente comerciales tienen que trabajar en la consecución de un punto medio. El éxito de Money Monster, el cuarto largometraje de Jodie Foster, reside en la labor que ha realizado la directora para sacar el mayor provecho posible del circo que envuelve a la cinta y lo que esta narra. El circo mediático, el entretenimiento por el entretenimiento, que a fin de cuentas es una de las cosas que critica la película -aunque enfatizando en la falta de ética de los medios de comunicación- y que al mismo tiempo la define, se podrían considerar piedras angulares en la creación de un producto inteligente en su justa medida.

Money Monster 1

Lee Gates (George Clooney) es el carismático presentador de Money Monster, un programa sobre finanzas con apariencia de show televisivo. Un día recomienda invertir en Ibis, una organización dirigida por Walt Camby (Dominic West). Semanas más tarde, Ibis cae por culpa de un glitch en un algoritmo, lo que hace que millones de personas pierdan todas las inversiones realizadas. Una de esas personas que lo han perdido todo es Kyle Budwell (Jack O’ Connell), un joven que decide secuestrar a Gates y a todo su equipo en plena emisión del programa en busca de la verdad sobre lo ocurrido con las acciones de Ibis. A pocos metros de secuestrado y secuestrador se encuentra Patty Finn (Julia Roberts), la directora todoterreno del programa, que debe intentar conseguir contrarreloj la información que pueda satisfacer los intereses de Kyle y, ya de paso, incrementar la popularidad del programa que dirige, el cual va a abandonar dentro de unos días.

Pese a sus no pocas virtudes, Money Monster tiene un problema bastante importante y que nos impide entrar de lleno en su narración trepidante hasta más o menos el ecuador del metraje. En este punto veo necesario establecer una analogía con la recientemente estrenada Espías desde el cielo, que debía afrontar un reto similar en cuanto al equilibrio a la hora de visitar las diferentes cámaras enfocadas a poner en escena los acontecimientos. Con el filme de Gavin Hood tan cercano, la labor realizada por Foster en este aspecto resulta insuficiente, si bien es cierto que a partir de determinado punto todo empieza a fluir y olvidamos esos pequeños problemas de ritmo y/o planificación. Pero los primeros compases no son ni mucho menos tediosos o carentes de interés, pues podemos aferrarnos a la solvencia de Roberts, el carisma de Clooney y la fuerza interpretativa de O’ Connel, sin duda el más brillante de todo el reparto.

Money Monster 2

Dentro de la aparente sencillez y vulgaridad de su dispositivo encontramos múltiples capas, una crítica a diferentes estamentos de nuestra sociedad que enriquecen el global de un entretenimiento a tener en cuenta. Incluso en algunos momentos donde la seriedad de lo narrado parece ir a lastar las intenciones de la obra, el libreto escrito por Alan DiFiore, Jim Kouf y Jamie Linden combina el dramatismo situacional con un fino humor negro que supone la señal definitiva de autoconsciencia. Para cuando los créditos iniciales aparecen, y sin olvidar la molesta (e innecesaria) manipulación de algunos momentos, las sensaciones de un servidor no podían ser más satisfactorias. De menos a más, Money Monster explota a las mil maravillas el espectáculo de los platós de televisión sin llegar a convertirse en uno.

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