Críticas, Estrenos

La leyenda de Barney Thomson – La rosca y la pose

Con cierto encanto y personalidad, Barney Thomson, un torpe y nada carismático barbero de una peluquería de Glasgow, nos presenta su monótona vida en la peluquería, situada en un barrio en el que todos se conocen. Su falta de afinidad con los clientes hace que esperen el turno del resto de barberos, lo que convierte a Barney en una carga para su jefe. Mientras tanto, en los alrededores de la peluquería, el incompetente cuerpo de policía sigue la pista de un asesino en serie que se dedica a descuartizar a sus víctimas. Por culpa de un infortunio, nuestro protagonista asesina al hijo de su jefe justo después de ser despedido. El homicidio involuntario será asociado a los otros crímenes que tienen lugar en la ciudad, por lo que, a partir de ese preciso instante, la doble narración adquiere sentido y anticipa su unión en algún momento indeterminado del metraje. Si al inicio tiene sentido esta doble línea narrativa, conforme avanza nos damos cuenta de sus problemas, cruciales en el montaje y en la propia base argumental del filme.

Barney 3

La personalidad de los primeros minutos, que nos hacía creer en la posibilidad de encontrarnos ante un producto alejado de emulaciones e influencias, se pierde demasiado pronto, en cuanto empieza a atisbarse una película más que hace del híbrido entre historia criminal y humor negro una versión falta de inspiración y de carisma del cine de los hermanos Coen. El elemento distintivo más importante es el humor, que pretende ser más gamberro y termina pasándose de rosca por completo. Las situaciones se exageran tanto que la gracia se diluye, se transforma en tedio y hace de unos personajes bastante interesantes, especialmente en su caracterización, un absoluto esperpento sin pies ni cabeza.

Es preciso destacar que nos encontramos ante la ópera prima de Robert Carlyle -que también protagoniza la película-, uno de los protagonistas de una producción de culto como Trainspotting, cuya carrera no ha sido tan prolífica como hubiera deseado. Así las cosas, su salto a la dirección es bastante noble en sus intenciones, pero fracasa -también noblemente- en la ejecución de la mayoría de ideas. El desfase se apodera de todas las situaciones, sean más o menos hilarantes, y La leyenda de Barney Thomson termina cansándome por agotamiento. Existe cierta insistencia en reinventar los códigos de las películas de este corte con un humor más extremo, más cargante, pero mucho menos natural. Los esfuerzos del elenco, bastante bien compensado, nunca llegan a sobrepasar la pose de sus personajes. El humor británico, tratado de forma un tanto despectiva entre nuestras fronteras, nunca logra funcionar y su comicidad se pierde demasiado pronto.

09.06.14. LM Barney Thomson Ltd. The Legend of Barney Thomson, 119 INT POLICE STATION. McMANAMAN’S OFFICE Jenkins says it couldn’t have been Porter, done by someone in their 70’s * Cast approved flagged in Green only Production Office Suite 1:09, Red Tree Business Park, 33 Dalmarnock Rd, Bridgeton, Glasgow Graeme Hunter Pictures, " Sunnybank Cottages " 117 Waterside Rd, Carmunnock, Glasgow. U.K.  G76 9DU.   Tel.00447811946280 graemehunter@mac.com

Por otra parte, la película, bastante irregular e incluso mediocre a la hora de hacer balance, encuentra su mayor virtud en su capacidad para adaptarse a las circunstancias, para sorprender aunque sea sin ningún tipo de gracia. En este sentido, una escena que deja mucho que desear por su ejecución (el tiroteo en el bosque), logra homenajear a un género como el western sin que haya un notorio cambio de tono. Había ideas, y también posibilidades de escapar de la previsibilidad, pero Caryle no encuentra el punto de equilibrio entre un humor demasiado pasado y unos personajes tan esperpénticos como planos.

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