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Filmadrid 2016 – Día 9

En la última doble sesión de la retrospectiva sobre Júlio Bressane se ha vuelto a manifestar una simbiótica singularidad. El cineasta brasileño, en las películas que ha dirigido en los últimos años, se ha rodeado de un equipo que desempeñan el relevo generacional en el cine brasileño –entre los que se encuentra Rodrigo Lima, editor de las dos cintas que hemos podido ver hoy, así como director de O Espelho, otro largometraje que pudimos ver hace unos días y que se encuentra en la Competición Oficial–. Creo que esto dota a los trabajos de una frescura enriquecedora e imposibilita la haraganería. Bressane sigue rompiendo los moldes. Esculpe un cine que se potencia a través del eclecticismo, algo verdaderamente inusual. Obras discursivas en las que se presenta una exploración introspectiva relativa al arte, usando el amor como conductor inicial.

A Erva do Rato (Julio Bressane, 2008)
A Erva do Rato (Júlio Bressane, 2008)

En A Erva do Rato nos encontramos con una suerte de thriller psicológico que evoca al thriller de los 70, a Lynch, a Polanski… Las influencias destacan por su profusión, pero en ningún momento presenciamos un trabajo impersonal. Además, es imposible encorsetarla en unos pocos géneros. Las cintas de Bressane se extienden hacia un exterior interconectado. Pequeños microcosmos que forman un mosaico esotérico. A Erva do Rato se contagia de ese contacto experimental del brasileño con lo puramente orgánico, pero también tiene una estructura muy definida.

Educación sentimental (Julio Bressane, 2013)
Educación sentimental (Júlio Bressane, 2013)

De los pocos trabajos de Bressane que he tenido la oportunidad de ver en esta segunda edición de Filmadrid, Educación sentimental plantea las cavilaciones más interesantes a partir de un efímero amorío entre una profesora y un joven con el que tiene un encuentro casual. Como podemos apreciar, la relación entre dos personajes en un mundo arcano parece ser una constante en el cine del brasileño. Mediante alegorías mitológicas, Bressane compone un reproche a la pérdida de la sensibilidad artística. También habla sobre la importancia del arte en el individuo, convirtiéndose en una catarsis para el artista. En un mundo en el que el cine se ha visto corrompido por las mecánicas por las que se rige Hollywood, es casi extático el descubrimiento de alguien como Júlio Bressane. En este aspecto, tengo que agradecérselo a Filmadrid. Ojalá el año que viene nos muestren a otra figura tan fascinante –y, por desgracia, desconocida– como el brasileño.

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