Críticas, Estrenos

Fatima – Lucha continua

Es realmente complicado saber cuál es el criterio de unos premios a la hora de seleccionar las películas ganadoras. Lo que está claro es que la calidad y los galardones no siempre han ido de la mano, y eso ocurre aquí y en cualquier parte del mundo. Fatima, el primer largometraje del realizador galo Philippe Faucon que va a estrenarse en nuestro país, se alzó con el premio a mejor película en los pasados Premios César. Cualquier premio, por poco fiable que sea, tiene la capacidad de crear cierta expectación en el producto que lo ha recibido. Una vez vista, podemos hacernos una idea de por qué ha sido premiada esta película, cuya valía cinematográfica parece estar siempre supeditada a las temáticas que aborda. No sólo nos encontramos ante una película que trata un tema tan peliguado y premiable como la inmigración, sino ante una que narra unos hechos a través de unos puntos de vista exclusivamente femeninos.

Fatima 1

Loables intenciones no hacen buenas películas, y lo cierto es que Fatima acaba acusando su tono prácticamente documental cuando decide dejar la naturalidad a un lado para introducir -forzadamente- cuestiones mediante los diálogos. Fatima es una musulmana inmigrante de origen árabe que tiene que cuidar a sus dos hijas. Souad tiene quince años y es la típica adolescente rebelde, mientras que Nesrine, de dieciocho años, está empezando sus estudios universitarios de medicina. Faucon pretende hacer un retrato universal de la intolerancia, tanto entre unas religiones y/o razas y otras como dentro de la misma. La envidia, las habladurías y el clasismo existen incluso entre los inmigrantes más desfavorecidos. La forma elegida para relatar los hechos de esta familia será la economía narrativa del plano fijo, que grabará las vivencias de estas tres mujeres, especialmente las de Fatima, quien da título al filme, la ya clásica figura de madre coraje.

Fatima 2

A pesar de estar filmada de un modo realmente cercano al documental, la veracidad de Fatima no se debe a eso; la veracidad de Fatima se debe única y exclusivamente al excelso trabajo de su trío protagonista. Sin ellas, está película no sería la misma. Sería peor, mucho peor. Y no es mala, por supuesto, pero es tan difícil encontrar virtudes en ella que sin sus pilares interpretativos estaríamos hablando de un trabajo bastante mediocre. Y esto se debe a las esporádicas apariciones de algunos personajes secundarios, sin ninguna incidencia narrativa como tal pero en cuya boca se disponen temáticas como el racismo, en trucos de guion propios de una película de serie b. ¿Por qué tirar por la borda todo el realismo que se intenta transmitir con el trabajo de puesta en escena? No encuentro una respuesta clara para ello, pero quizá se deba a una forma inadecuada de abordar demasiados temas. En cualquier caso, el éxito ha sido rotundo y esto no es más que una opinión disidente. Sensaciones encontradas las mías con esta cinta, con un potencial evidente pero bastante torpe y carente de sutileza a la hora de aportar nuevas aristas al contexto y matices a los personajes.

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