Críticas, Estrenos

Las estaciones – Ese verdor inconsistente

No deja de resultar chocante que una de las influencias más evidentes en estos documentales preciosistas y con una clara vocación naturalista, sea una figura completamente desconocida para gran parte del público. Hablo del cineasta italiano Franco Piavoli. Los directores franceses Jacques Perrin y Jacques Cluzaud, en la que podríamos definir como la tercera parte de una trilogía sobre el reino animal –Nómadas del viento en lo relativo a las aves y Océanos al mundo marino–, parecen inspirarse en Piavoli a la hora de capturar el tiempo en distintos núcleos temporales, y así establecer un recorrido en la unión de los animales con la naturaleza y cómo el confort humano nace de la destrucción del hábitat de los primeros. En cierto modo, puede parecer algo unidimensional si la comparamos con El planeta azul, pero marca el paso de un marco histórico a otro a través de las estaciones del año, algo similar a cómo Piavoli lo marcaba a través de las etapas de la vida de una persona en Voces en el tiempo.

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Perrin y Cluzaud nunca comulgaron con la idea de que la voz en off que aparece en momentos puntuales de relato –en España, estará narrado por la actriz Elena Anaya– tuviese una connotación didáctica. En esta ocasión, se exceden demasiado al buscar la reflexión en el espectador mediante el subrayado en su uso. Las imágenes ya desprenden la misma denuncia sobre la hiriente huella humana en el planeta; su dureza es palpable. Aciertan al no recrearse en ellas, pues habrían pecado de sensacionalistas.

Como ya ocurría en Nómadas del viento, los directores franceses vuelven a construir una unidad narrativa alejada por momentos del documental tradicional, y establecen una cinta de relaciones recíprocas entre las distintas especies animales. Sus imágenes desprenden una vitalidad pasmosa –quizá algo más artificiales que la recién mencionada cinta, ya que intentan acercarse a distintos conflictos históricos, como la Segunda Guerra Mundial–. El interés nace de la pura cotidianidad. Sí es cierto que se agradecería que dedicasen parte de la narración a profundizar en la figura humana; muchas veces, sus actos resultan circunstanciales. Consideraría un error definir esto como una moralina que lastra al conjunto, pero es cierto que habría dotado a la película de una mayor introspección.

518 - Chasse à courre

El tríptico que han formado Perrin y Cluzaud es fascinante. Como mencionaba anteriormente, Las estaciones, al igual que las dos anteriores cintas del dúo, no destacan por su didactismo, pues se alejan totalmente de este. Son obras preciosistas cercanas a una experiencia palpable sobre distintas vidas que se ubican anteriores a nuestros orígenes, y que nuestra propia existencia dificulta la suya. Quizá el carácter discursivo resulte algo superfluo, pero sigue siendo un viaje apasionante.

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