Críticas, Estrenos

Mayo de 1940 – Épica en tierras francesas

Vivimos un momento en el que gran parte de las películas que trasladan hechos tan escabrosos como los acaecidos durante la Segunda Guerra Mundial lo hacen desde puntos de vista manipuladores y/o sensacionalistas, por lo que es de agradecer una propuesta que pretenda dar una visión más humana dentro de ese contexto. Mayo de 1940 viene a ser ese trabajo coral que pretende mostrar de forma completa y sin filtros la realidad que se vivía en tiempos de guerra, sin importar la procedencia o la ideología de cada cual. El resultado, no obstante, es bastante inferior al deseado, pues a pesar de sus buenas intenciones, el cuarto largometraje de Christian Carion acarrea otros problemas como el sentimentalismo y la sensiblería tan característicos en los productos amables y carentes de riesgo. La cinta se contagia de esa amabilidad y buenrollismo que tanto gusta en el cine comercial francés. Y otra cosa no sé, pero esta película tiene unas intenciones para con el público que podrían tildarse incluso de deshonestas.

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La película comienza con la huida de un padre y un hijo del nazismo imperante en tierras alemanas tras los primeros coletazos de la Segunda Guerra Mundial. Más tarde, la historia conecta con la de un pueblo francés, en el que ambos se refugian sin desvelar su identidad. En mayo de 1940, millones de franceses se hicieron a la carretera temerosos del avance del ejército alemán, que comenzó a bombardear todo lo que encontraba a su paso. Meses antes de la huida del pueblo en cuestión, el padre fue detenido por el ejército aliado al pensar que era un espía alemán. En esta tesitura, comienza la búsqueda de un padre a la vez que un pueblo intenta encontrar seguridad en alguna parte. De lo particular a lo general, se intenta rendir homenaje a esos pueblos que tuvieron que dejar atrás su tierra y sus pertenencias en contra de su voluntad.

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Decir que Mayo de 1940 no tiene fuerza y poderío sería negar lo evidente, pues únicamente con la belleza de las imágenes, la excelsa recreación de un bombardeo filmado de forma cruda y realista, y la banda sonora del genio Ennio Morricone, los motivos para verla son más que suficientes. Pero a pesar de su impresionante factura técnica y el derroche de humanismo que presenta -en esta película incluso los nazis, a excepción del “villano” de turno, son buenos-, el film de Christian Carion fracasa por culpa de dotar a la historia de una épica indescriptible. La grandilocuencia está presente en todas y cada una de las escenas, a veces gracias al indiscriminado uso de la música y otras simplemente por la forma de planificar determinados acontecimientos. Todo esto, unido a un tono amable que resta crudeza a lo narrado, limita las posibilidades de una obra que contaba con ingredientes de calidad. Con todo, la ejecución es en todo momento de altura, logrando momentos realmente potentes a pesar de un sentimentalismo propio de Steven Spielberg.

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En definitiva, Mayo de 1940 es una película con las cualidades necesarias para deslumbrar a un espectro de público bastante amplio. A su valía técnica hay que sumarle unas interpretaciones convincentes, entre las que encontramos actores conocidos en tierras españolas como es el caso de August Diehl y Olivier Gourmet. Éste último va a estrenar nada menos que tres películas en un espacio temporal que no llega al mes, algo que es clarividente respecto a la cantidad de producciones francesas que llegan a nuestros cines. Carion nos ofrece una interesante visión sobre lo que ocurre más allá de las trincheras durante una guerra, pero su cinta es víctima de su propio buenismo, que lejos de ayudar se convierte en su peor enemigo.

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