Críticas, Estrenos

Ahora sí, antes no – Diálogo y constantes

Con Ahora sí, antes no (Right Now, Wrong Then, 2015), Hong Sang-soo establece un diálogo desde varios frentes y perspectivas. La película, por una parte, dialoga con la filmografía anterior del director coreano, manteniendo sus constantes estéticas y temáticas; por la otra, hace lo propio consigo misma, dándole así sentido a su división en dos mitades -en este caso son complementarias, pero bien podrían tener sentido como entes individuales- y a la repetición (o no) del clásico Boy Meets Girl. Que en un momento de la película aparezca un póster de la cinta de Leos Carax (Chico conoce chica, 1984) no es casualidad, como tampoco lo es nada de lo que ocurre a lo largo del metraje. Esto no deja de ser curioso, pues todo respira espontaneidad y las historias se basan en encuentros fortuitos.

Ahora 2

Se podría establecer perfectamente una analogía entre Ahora sí, antes no y la función que cumple cada película dentro de la filmografía de Sang-soo. Si su último trabajo dialoga consigo mismo al estar formado por dos partes fácilmente diferenciables, algo similar ocurre entre sus diferentes películas. Todas y cada una de ellas pivotan alrededor de una serie de elementos que permanecen intactos: los encuentros esporádicos, las búsquedas de antiguos amores (probablemente fruto de algún encuentro esporádico), el zoom como única alteración del estatismo que marcan los prolongados planos fijos… Estos son sólo algunos ejemplos de las composiciones estéticas y narrativas -aquí más unidas que nunca- del director, claramente identificables sin necesidad de observar los créditos de cualquiera de sus creaciones. También en la escritura encontramos una serie de constantes, como la importancia del humor en sus historias, independientemente de su ligereza, y la condición artística de sus protagonistas -casi siempre directores de cine-. Estas dos últimas características, y especialmente su forma de transmitir el aspecto tragicómico de nuestra existencia, le han hecho ganarse el calificativo de “Woody Allen coreano”. Sin ser partidario de la comparación, debo decir que existen similitudes entre el trabajo de ambos: casualmente, son dos autores (siempre escriben y dirigen sus obras) que prácticamente estrenan una película anual.

Ahora 1

En Ahora sí, antes no, vencedora del premio a la mejor película en los festivales de Locarno y Gijón, Sang-soo muestra desde dos puntos de vista el encuentro casual entre un director de cine y una pintora aficionada. En el primero -que corresponde a la primera hora del film- la relación fluye de manera bastante rígida y encorsetada, aunque el comportamiento de los protagonistas responde paradójicamente a actitudes peligrosamente realistas, cimentadas en lo que quiere uno aparentar y no en lo que es. En consecuencia, el segundo acto se presenta como una reacción premeditada a ese primer acto cuya resolución está condicionada por el actuar de los personajes. Además de dar respuesta a algunas de las cuestiones que se plantean en ese (des)encuentro, el director de En otro país se transforma en un demiurgo y modifica pequeños detalles -el carácter de los propios personajes, fundamentalmente- y/o acontecimientos. Para ello, además de, evidentemente, alterar algunas cosas en cuanto al guion, decide poner la cámara en diferentes lugares para que se note el nuevo punto de vista y las escenas que se desarrollan en un mismo espacio sean totalmente distintas. El uso del zoom volverá a ser determinante para definir a unos personajes reconvertidos, aunque esta reconversión bien podría ser fruto del actuar espontáneo del ser humano. Por eso, pese a no ser tratado de forma explícita, la delgada línea que separa la realidad de la ficción vuelve a tener una presencia incuestionable.

Ahora 3

Ahora sí, antes no es una de las películas más interesantes de la temporada, un complemento perfecto y de calidad para una filmografía repleta de películas complejas en su simplicidad. Como en la propia cinta, las apariencias engañan, y tras el tono ligero de la obra se esconden multitud de mensajes y reflexiones interesantes. El título podría servir de pista para determinar cuál es la intención primera de Song Sang-soo al dividir la película en esas dos partes tan parecidas y a la vez tan diferentes; pero, en cualquier caso, el fondo es mucho más que una segunda oportunidad para su carismático y divertido protagonista, interpretado estupendamente por Jeong Jae-yeong.

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