Críticas, Estrenos

Monsieur Chocolat – El rey de la comedia

Hay películas con cambios de nivel tan notorios que bien podrían ser divididas en partes perfectamente diferenciadas. Esto también puede darse simplemente por la estructura de la narración e incluso por evidentes cambios de tono o estilo. En el caso de Monsier Chocolat, cuarto largometraje del también actor Roschdy Zem, encontramos una primera hora interesante y atractiva, y una segunda que parece sacada de una película totalmente distinta. Todo lo que en un principio hacía especial a esta cinta se pierde en un segundo tramo impreciso a la hora de desarrollar la vida personal del protagonista e indeciso en cuanto al enfoque que se le pretende dar a la narración, mucho más crítica -y lo que es peor, bastante insípida y relamida en sus intenciones denunciatorias- que descriptiva. Una muestra de lo fácil que es echar por tierra el buen trabajo.

Roschdy Zem narra la historia de Rafael Padilla, más conocido como el payaso Chocolat, el primer artista de circo negro en Francia. Además de eso, revolucionó el panorama circense de la época -finales del siglo XIX- al introducir junto a su compañero Foottit el primer el dúo de payasos compuesto por un “carablanca” y un “augusto” negro. Por lo tanto, se convirtió en la primera estrella de color en el país galo, el primero en salir en los anuncios publicitarios -tras sus repetidas quejas por no salir en forma humana, como sí lo hacía su compañero, en los carteles de sus espectáculos-. Si bien en todo el metraje está presente la cuestión racial, es en la segunda mitad donde creo que Zem deja de manejar adecuadamente el material para convertir Monsieur Chocolat en una película más sobre el trato recibido por los hombres de raza negra a lo largo de los tiempos.

Chocolat 1

Lo mejor de la película, además de las estupendas interpretaciones de Omar Sy y, sobre todo, James Thierrée, son los espectáculos circenses que transcurren en la primera mitad del metraje. Así las cosas, disfrutamos de un tramo realmente ligero que muestra el auge del dúo de payasos y se recrea en sus divertidos y sorprendentes espectáculos. Por desgracia, el desarrollo de los personajes nunca alcanza el nivel logrado anteriormente. El trato que recibe Foottit en la cinta se asemeja al recibido por los negros en la época, pues a pesar de ser un personaje realmente interesante es dejado a un lado para mostrarnos la adicción al juego de Chocolat y su posterior caída. Todo lo que implica dotar a la historia de un trasfondo trágico y contextualizador conlleva, paradójicamente, una pérdida de interés notable. El cambio de visión que tiene Chocolat sobre la situación de los negros en aquella sociedad no está bien llevado y su credibilidad se resiente.

Chocolat destacada

Otro de los problemas de Monsieur Chocolat es su quizá demasiado prolongada duración, sobre todo cuando la síntesis narrativa no es precisamente el fuerte de Zem. Y para concluir, nos encontramos ante uno de esos finales que están tan de moda ahora mismo, tremendamente obvio y con elipsis temporal abrupta de por medio. La película tiene buenos momentos y sus personajes (quizá parte del mérito sea de los actores) transmiten simpatía y facilitan que empaticemos con ellos, pero el conjunto es demasiado irregular como para obviar sus incontables problemas. Sin lugar a dudas, funciona mucho mejor cuanto más ligera y desenfadada se muestra.

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