Críticas, Estrenos

El caso Fritz Bauer – Cuestión de enfoque

Los alemanes parecen empeñados en sacar a la luz a través del marco cinematográfico algunos de los innumerables pequeños relatos que conforman su historia tal y como la conocemos. Hace ni siquiera dos meses se estrenó en nuestras salas 13 minutos para matar a Hitler, un film de Oliver Hirschbiegel que nos acercaba la historia de George Elser. Ahora es Lars Kraume el que nos permite disfrutar de la historia del fiscal general Fritz Bauer, que luchó sin tregua por detener a los criminales nazis años después del fin de la Segunda Guerra Mundial. Su condición de judío y socialista, además de su complicado carácter -que el director, en un acto de honradez, nunca intenta disimular-, hicieron que se ganara la enemistad de la gran mayoría de miembros de las altas esferas con los que tenía que cooperar. Unas altas esferas que en los primeros años democráticos de la RFA estaban copadas por simpatizantes o personas anteriormente relacionadas con el partido nazi. El objetivo de Fritz Bauer no era otro que acabar con esa falsa democracia controlada por los de siempre; para ello intentó ganarse la simpatía, o más bien la comprensión de lo que para él significaba el patriotismo, de las nuevas generaciones de jóvenes universitarios.

Die Heimatlosen / Fritz Bauer (AT) Regie: Lars Kraume Kamera: Jens Harant Produktion: zero one film GmbH Co-Produktion: TERZ Filmproduktions GmbH Szene 051 Staatsanwaltschaft – Davor/Hof Bauer wartet auf Angermann und vereinbart ein Treffen. abgeb.: Fritz Bauer (Burghart Klaußner), Karl Angermann (Ronald Zehrfeld) Foto:  Martin Valentin Menke

El caso Fritz Bauer pretende narrar la incesante búsqueda emprendida por el fiscal y su único ayudante de confianza para dar caza a Adolf Eichmann, antiguo miembro clave y destacado de las SS que según sus fuentes se encontraba escondido en Argentina. Nuestro protagonista tuvo que traspasar los límites de la legalidad para llevar a buen puerto su misión, pues hacerlo en compañía del gobierno alemán aumentaría notablemente las posibilidades de que Eichmann fuera informado de que le habían localizado. En cuanto al estilo, la cinta de Lars Kraume contiene un evidente y agradable aroma de thriller clásico, aunque demasiado cercano a lo convencional en todo momento. Sus puntos fuertes son una ambientación majestuosa y la creación de una atmósfera oscura y realmente efectiva, potenciada por un uso de la música siempre adecuado y funcional. Pero la película se pierde por completo cuando se desvía el foco de atención hacia subtramas innecesarias cuyo tratamiento deja mucho que desear. Por lo demás, nos encontramos ante un trabajo que, si bien traslada unos hechos que prácticamente desconocía, está ejecutado de manera que nunca me desprendo de la sensación de estar revisitando otros thrillers. El caso Fritz Bauer es rutinaria, convencional y, lo que es peor, realmente anodina.

Die Heimatlosen / Fritz Bauer (AT) Regie: Lars Kraume Kamera: Jens Harant Produktion: zero one film GmbH Co-Produktion: TERZ Filmproduktions GmbH Szene 085 Rotlichtviertel 2 Angermann wankt – plötzlich sieht?er das Schild Bar. abgeb.: Karl Angermann (Ronald Zehrfeld) Foto:  Martin Valentin Menke

Lo que es realmente de agradecer en un trabajo de estas características es que se mantenga siempre alejado de visiones maniqueas. Esto está directamente relacionado con la forma en que nos es presentado el fiscal, que supone una verdadera declaración de intenciones y de respeto por el material de partida. Sin embargo, la cinta nunca llega a alzar el vuelo, y la narración se verá irremediablemente entorpecida cuando arranque la subtrama de Ronald Zehrfeld, que parece sacada directamente del papel que realizó en Phoenix. Además de eso, me cuesta entender la función que tiene en la trama el paralelismo que se establece entre sus vicios extramaritales y la homosexualidad de Fritz Bauer. Y he aquí otro plus con el que cuenta la película: la interpretación de Burghart Klaußner. Su labor es plausible en todo momento, pues aporta multitud de matices a un personaje que bien podía haberse convertido en una caricatura.

Finalmente, y pese a la irregularidad de un conjunto que no destaca sobre la media, El caso Fritz Bauer es un thriller histórico que podría definirse sin ningún problema con la palabra corrección. La olvidaré con la misma facilidad con la que confieso haber disfrutado del regusto de thriller clásico que desprende en todo momento. Por último, destacar que la película se hizo con el Premio del Público en el pasado Festival de Locarno. Conociendo el tipo de títulos que suelen ir a Locarno, me desconcierta sobremanera la elección del público.

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