Críticas, Estrenos

Altamira – Si no miras, mejor

En España somos tan listos, tan listos, que pudiendo invertir en los proyectos de cineastas emergentes (y no tan emergentes; los ejemplos son infinitos) con talento, preferimos hacerlo en trabajos propagandísticos y sin inquietudes artísticas que serán dirigidos por cineastas en horas bajas como Hugh Hudson. No estoy generalizando y hablo de un caso concreto -Altamira-, pero me parece deprimente que la mayor parte de la producción de este despropósito sea española. Es impresionante el hecho de depositar tantos esfuerzos (además del dinero, el rodaje se realizó en Cantabria, como es lógico) en una película que es incapaz de tomarse en serio, descuidando por completo algunos detalles fundamentales para que el producto cuente con un mínimo de credibilidad. Y es que Altamira no sirve como publicidad turística para la Cueva de Altamira, pero menos aún como forma de hacer justicia a Marcelino Sanz de Sautuola, el arqueólogo amateur que “descubrió” la cueva en 1879 junto a su hija María. Lo pongo entre comillas porque la cueva como tal fue descubierta en 1868 por un cazador. Los méritos de Sautuola estarían más relacionados con los intentos de estudiar las pinturas prehistóricas que su hija localizó en su interior.

Altamira 1 bis

El primero de los problemas -bastante curioso si tenemos en cuenta que la película se rodó en España y con dinero español- es que está rodada íntegramente en inglés, aun desarrollándose en Santillana del Mar prácticamente la totalidad del metraje. Esto podría considerase una nimiedad, una mera anécdota (que inevitablemente restaría seriedad a la cinta, pero muy probablemente no condenaría su resultado al fracaso), de no ser porque el titular del periódico regional es “El Cántabro” y el texto del mismo está en inglés. El colmo de la vagancia, vaya. Tampoco es muy lógico que la narración sea iniciada y conducida por la voz en off de la María adulta, interpretada por Irene Escolar con su buen inglés españolizado, cuando la María niña, interpretada por Allegra Allen, habla un inglés perfecto, mucho más natural que el de la adulta. Supongo que era obligada la presencia de Irene Escolar (cuyos dos minutos en pantalla son lo mejor de la película; demasiado talento para desperdiciar en subproductos como este), que al final vuelve a aparecer y su mirada parece decirnos que todo el sufrimiento anterior ha tenido sentido. Por un segundo pensé que así era, pero no hay nada que pueda salvar este circo (pues no encuentro mejor forma de definirlo).

Altamira 2

En lo que respecta a la película, pocas cosas encuentro que destacar. El interesante duelo ciencia versus religión resulta irrisorio por la incapacidad de desarrollar adecuadamente un solo personaje. El debate nunca llega a definirse al encontrarnos ante una producción que olvida la sutileza a la hora de criticar las más que punibles acciones de la Iglesia Católica. El villano de la película sobrepasa lo caricaturesco, y el panfleto antirreligioso se atisba en cuatro de cada tres escenas. Algunas interpretaciones espantosas (especialmente la de una buena actriz como Golshifteh Farahani, que aquí está horrible) y ensoñaciones tan impostadas como risibles, con bueyes asesinos de por medio, se encargan de enviar esta película al cajón del olvido sin pasar antes por el terreno de la reflexión. Un trabajo hecho con verdadera desgana, que ni siquiera es capaz de aprovechar el talento de José Luis Alcaine, que realiza aquí uno de los de trabajos de fotografía más discretos de su carrera.

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