Críticas, Estrenos

Kung Fu Panda 3 – Cosas de niños

Acostumbro a recibir los estrenos de las películas confeccionadas bajo el sello de la compañía de animación de Dreamworks con cierto desdén y aborrecimiento. Es cierto que tienen algún exitazo que se ha convertido en atemporal como es el caso de Shrek, pero por lo general siempre adolecen de un excesivo infantilismo y fallan exactamente en lo que su máxima competencia, Disney-Pixar, acierta constantemente: hacer películas accesibles para los niños pero también disfrutables para los adultos. La primera parte de Kung Fu Panda se estrenó en 2008, en la que, exprimiendo al máximo el arco narrativo del viaje del héroe, un panda con la voz de Jack Black y el deleite por la comedia física de Buster Keaton derrotaba a un tigre amenazador (villano que se tomaba demasiado en serio) y nos aporreaba con la moralina de que todos tenemos fuerza interior: sin ser terrible ni resultar memorable se abonaba al maldito cáncer de la mediocridad. Mientras tanto, la competencia maravillaba y se arriesgaba con treinta minutos de cine prácticamente mudo con una historia sobre un robot enamoradizo, una humanidad apoltronada y un mensaje ecológico (todo en uno) llamado WALL·E. Para que ustedes mismos comparen.

Kai-returns

En esta tercera parte del panda karateka, se sucede un baile simplista entre lo banal y lo superfluo con un pobre desarrollo narrativo tanto de personajes como de la trama, resuelta en un final anticlimático por lo previsible, por las coincidencias y por los deus ex machina, además de repetir por tercera vez el error de idear un antagonista que nunca es capaz de igualar en carisma al protagonista: el villano al que pone voz J.K. Simmons es incluso más olvidable que los dos anteriores de la saga (pese a su correcta actuación). El equipo artístico, sin embargo, mantiene el nivel de las otras entregas. Lo que maravilla de esta entrega son la focalización en la alegría paisajista y un genial diseño de los nuevos personajes (algo cargantes y claramente destinados a divertir al público infantil.

Con todo lo expuesto arriba, puedo resumir mis impresiones de Kung Fu Panda 3 con una simple frase: yo no pertenezco al demográfico al que se dirige.

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