Críticas, Estrenos

El regalo – El pasado, pasado está

El regalo supone el debut del actor Joel Edgerton tras las cámaras; película en la que, además de asumir la labor de dirección, se encarga de la escritura del guion y se reserva un personaje de relevancia, con el que nos deja su mejor interpretación hasta la fecha. No mentiría si digo que antes de ver su ópera prima le tenía como un actor mediocre, al que únicamente veía a un buen nivel en la interesante Warrior. El regalo no sólo ha cambiado mi opinión acerca de sus cualidades interpretativas, sino que también me ha dejado la impresión de que nos encontramos ante un director al que habrá que seguir muy de cerca. Pocos thrillers tan convencionales argumentalmente, tan previsibles y poco novedosos en la ejecución de cada uno de sus giros, han logrado trascender la significación que la triste etiqueta de Home Invasion ha atribuido a las cintas del género.

El regalo 1 bis

En lo referido a lo puramente argumental, El regalo es deudora de filmes de los 90 como De repente, un extraño y La mano que mece la cuna. Si nos ceñimos a los resultados obtenidos en cada uno de sus aspectos, la ambición en mis comparaciones se desmadra y no puedo evitar mentar a Roman Polanski y, especialmente, a su trilogía de los apartamentos. No hay más que ver la construcción psicológica del personaje interpretado por una más que convincente Rebecca Hall, cuya frágil composición -ayudada por la ambigüedad que imprime la dirección de Edgerton- posibilita dudar de sus capacidades mentales, para asumir que algunos parecidos (salvando las distancias, por supuesto) con las atmósferas características del cineasta polaco son más que una mera coincidencia. Aprovecho este pequeño espacio para aclarar una cosa, que algunos entendidos parecen no tenerlo demasiado claro: es cierto que, después del éxito comercial que algunas de las películas mencionadas tuvieron (no precisamente las del genio polaco, faltaría más), muchos creadores de telefilmes de sobremesa utilizaron esos argumentos para satisfacer al público televisivo ávido de propuestas del estilo. Que muchos telefilmes utilizaran argumentos similares, no quiere decir que una película semejante argumentalmente a aquéllas tenga que ser un telefilme. Una TV-Movie es tal por estar destinada a una pantalla de televisión, no por su argumento.

THE GIFT

Dejando a un lado las cuestiones más estilísticas, donde curiosamente más destaca esta ópera prima, que logra la efectividad a partir de la simpleza de su puesta en escena (un poco efectista algunas veces, tampoco nos engañemos), la cinta tiene un trasfondo interesante a modo de fábula moral. Asumamos que todos los actos que cometemos han de tener consecuencias, más tarde o más temprano. Quizá no todos compartamos la idea del ojo por ojo, diente por diente, pero sí somos conscientes que detrás de una acción opresora, de una muestra de superioridad (en cualquiera de los ámbitos posibles), hay una víctima. Quizá esa víctima, incapaz de defenderse por determinadas razones en ese momento, tiempo más tarde se vea capaz de ejecutar una venganza fría y calculada. Moralmente, tal acción es mucho menos cuestionable que la del sujeto opresor años atrás, por muy macabra y violenta que sea. ¿Hay lugar mejor para esclarecer las consecuencias que pueden conllevar determinados actos que la ficción? No lo creo, y el propio Joel Edgerton utiliza ese cuestionamiento moral para ejecutar su propia historia de venganza.

(L-R) REBECCA HALL, JASON BATEMAN and JOEL EDGERTON star in THE GIFT

Creo que ya dejé claro desde el principio, aunque de forma indirecta, que lo peor de El regalo es su guion, el cual se nutre constantemente de tópicos y giros recurrentes en el género para tejer esta fábula moral, que alcanza un nivel de (buen) suspense sorprendente para un realizador novel. Personalmente, debo admitir que en mis maquinaciones mentales adiviné todos y cada uno de los giros que tienen lugar durante la película, entre muchos otros que mi cabeza imaginó pero no tuvieron cabida. Os preguntaréis entonces que por qué me ha gustado tanto una película que recurre como mayor arma narrativa a los puntos de giro. Y la respuesta, debo decir, es mucho más simple de lo que parece: todos y cada uno de esos giros están perfectamente ejecutados, y, aun siendo imposible que me sorprenda el suceso, la “sorpresa” argumental, lo que termina por sorprenderme es la ejecución impecable de cada uno de ellos, tan impactante como bien medida. Yo esto lo valoro muchísimo, y puedo contar con los dedos de una mano los thrillers que en los últimos tiempos han mantenido y dosificado el suspense tan bien como lo hace aquí Joel Edgerton.

THE GIFT

Si bien es cierto que se le pueden poner bastantes pegas a este primer trabajo del actor australiano, como un metraje extenso en demasía y un guion que por sí mismo no daba para una buena obra cinematográfica, sería injusto olvidar los incontables logros del trabajo que hay detrás de las cámaras. Honestamente, ¿vosotros creéis que Jason Bateman había estado así de bien alguna vez en su carrera? Mi respuesta, sin dudarlo un solo instante, es que no. Y a eso debemos sumarle que también ha conseguido exprimir al máximo sus capacidades (las del propio Edgerton) como intérprete, que nos deja aquí su composición más aterradora y un estupendo regalo en forma de interesantísima ópera prima.

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