Críticas, Estrenos

13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi – God Bless ¿America?

Michael Bay, qué espécimen tan interesante. Un director que prácticamente cada película que ha dirigido ha sido masacrada por la crítica especializada, casi siempre por unanimidad. Que incluso sus propios seguidores han llegado a rechazar algunos de sus productos, como Transformers 2. Todas y cada una de sus películas desbordan machismo e incluso fascismo en ciertas ocasiones. Y, a pesar de todo, es un hombre que no conoce el fracaso en taquilla. Sus cintas cosechan millones y millones. Con su última película 13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi se pueden sacar en claro dos cosas. La primera es que Bay vuelve a demostrar un mayor conformismo al manejar presupuestos mucho más reducidos. Se desenvuelve mejor y es un territorio en el que se aprecia un mayor disfrute por su parte. Como espectador, agradezco que no disponga de 200 millones para colocar a dos robots gigantes generados por CGI mientras se pegan en China, y luego aparezca un dinosaurio robotizado que expulsa fuego por la boca… La segunda cosa que se saca en claro es que Bay es capaz de hacer algo inimaginable: la historia de 13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi es antipatriótica y tiene un discurso antibelicista. Lo que consigue el director es convertir esto en un panfleto fascista y machista.

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La película narra el asalto al consulado estadounidense en Bengasi, el 11 de septiembre del 2012. Pero existe un grandísimo problema. Se puede tolerar y entender que un director se vea obligado a descartar cierta información en pos de un mayor equilibrio para su obra –que esté basada en hechos reales no va ligado a una fidelidad impecable del material original, algo común y que ocurre en multitud de films–. El problema es cuando se manipula sin justificación alguna. Previamente al asalto al consulado, delante de este, se generó una manifestación para protestar contra una película ofensiva hacia el islam. Los distintos agentes de seguridad del recinto, ante el temor de un posible ataque, dispararon contra los manifestantes. Esto no hizo sino caldear la situación cuando, horas más tarde, comenzó el asalto al lugar. Si bien en la película de Bay se menciona tibiamente lo referente a las protestas del pueblo libio por esa cinta, en ningún momento se hace mención a la manifestación. Lejos de ser un hecho fútil, no encuentro un razonamiento a esta supresión, ya que añadiría un sentimiento desasosegante al film.

2.

La cinta no goza de un análisis del conflicto. En un sentido argumental, 13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi es una película muy plana. También es cierto que durante el visionado importa más bien poco debido a las extensas secuencias de acción, que además albergan todas las señas de identidad de Bay: una profusión casi absurda de los contrapicados y del plano holandés –imposible encontrar una película en su filmografía que no contenga docenas–, un uso del Slow-Motion gratuito para intentar darle un mayor dramatismo a todo, el trato que le da a las mujeres… Es importante que me detenga aquí y me extienda ligeramente. De las distintas mujeres que trabajan en la base secreta de la CIA en la que transcurre el film, sólo una tiene distintas apariciones: en una de ellas, queda en inferioridad frente al hombre; en otra, cuando se dirige a suministrar comida a los soldados que están de guardia ante las distintas oleadas de milicianos, se tropieza torpemente con un escalón, haciéndose una herida. Esa torpeza con la que Bay retrata a la mujer, en una extrema dependencia del hombre… Es algo reiterativo en su cine, pero también es totalmente superfluo.

Sin título

Desde la arbitrariedad con la que el director toma ciertas decisiones en el montaje, queda claro que lo último que le interesa es el material original, que lo usa como excusa para crear algo que parece más cercano a una recreación de una misión de algún Call of Duty. Quizá 13 Horas: Los soldados secretos de Bengasi debería ser un punto de inflexión en la carrera de Bay. Quizá los futuros proyectos en los que se involucre deberían ser análogos a esto. Quizá debería olvidarse de Transformers, una saga que ha hecho tantísimo daño al cine. Quizá habría que replantearse el dejar de rentabilizar el cine de este hombre. Quizá…

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