Críticas, Estrenos

Anomalisa – El enigma de la vida

Crítica escrita por Jorge Aceña

Partiendo de una base donde la importancia a la hora de afrontar un guión se resume en la capacidad de amoldar minuciosamente el concepto  – con el fin de aunar su significado y proyectarlo de forma considerablemente entendible – y abordar dicha traslación como un cómputo de precisión, equilibrio y comprensión del texto, los guiones de Charlie Kaufman no son obviamente una excepción, sino que eleva considerablemente la acepción de lo que entendemos como adaptación cinematográfica. A pesar de que sus peculiares creaciones hayan ido a parar a manos de dos directores como Spike Jonze y Michel Gondry – o más bien haya sido el propio guionista quien les haya escogido por mera afinidad o similitud de caracteres – se puede intuir que la visión de Kaufman se antepone mayoritariamente a la del cineasta, pues la misión de éste es la de tratar de encontrar la templanza en medio del caos y la complejidad que suponen sus historias. Al tratarse de una figura tan especial como la de Charlie Kaufman, poseedor de una mente creadora como pocas y tan abusivo en su estridencia como singular en su visión del universo, la dificultad en hacer accesible el mundo de alguien que visualiza notoriamente los tejemanejes que a otro le resultaría imposible de descifrar, es de un grado descomunal, por eso cada película en la que intervenga – ya sea como guionista o como director – va a estar sometida a una partición incesante entre seguidores y detractores de su firma.

David Thewlis voices Michael Stone in the animated stop-motion film, ANOMALISA, by Paramount Pictures

En Synecdoche, New York, su ópera prima como realizador, la opinión que generó (al menos a un servidor) no fue todo lo positiva que se esperaba, ya que la película peca de un excesivo convencimiento por las particularidades de sus ideas sin establecer un puente entre éstas y las limitaciones del espectador global. Más que una película que seduzca por su originalidad y su capacidad de empatía, se convierte en un producto formado por ideas brillantes pero que su unión invita desgraciadamente a la confusión. Este puede ser un ejemplo de lo expuesto al comienzo, una cuestión de templanza y equilibrio a la hora de exponer una historia de mayor complejidad para que al final resulte, ante todo, comprensible.

David Thewlis voices Michael Stone and Jennifer Jason Leigh voices Lisa in the film, ANOMALISA, by Paramount Pictures

La segunda película de Kaufman, en colaboración con Duke Johnson, viene a dejar de lado cualquier conjetura sobre la inaccesibilidad para establecer una relación de afecto entre el espectador y su insólito cerebro, pues Anomalisa se presenta como su historia más sencilla, pero a la vez guarda tras de sí una serie de temas de especial trascendencia,  inquietudes que sin duda han sido una constante en toda su carrera, tales como la identidad, la soledad o las relaciones de pareja, anexionadas categóricamente a la universalidad de un asunto de imposible explicación: la vida. Anomalisa nos presenta a un conferenciante llamado Michael Stone, un hombre de aspecto depresivo, asqueado e inmerso en una existencia monótona y gris, que viaja a Cincinnati por motivos laborales. No parece que la vida de Michael tenga algún sentido, alguien que ve a todo el mundo igual, les oye igual, sin diferencias de ningún tipo. En su estancia en el hotel donde rememora el pasado e intenta comprender el porqué de su situación actual, escucha una voz que le hace despertase del letargo que padece, una voz que no ha escuchado anteriormente, una voz esperanzadora, que retumba con tanta fuerza como para que salga de su habitación y vaya en su busca.

David Thewlis voices Michael Stone in the animated stop-motion film, ANOMALISA, by Paramount Pictures

Kaufman pretende establecer desde el primer fotograma una reflexión sobre el ser humano y el amor como fundamento esencial para transformar el estado de las cosas, pero no exhibiéndolo de cualquier forma, sino adaptando el planteamiento conforme a múltiples elementos de carácter innovador y que congenian admirablemente, tanto en el fondo como en la forma, dando lugar a una contraposición muy inteligente entre el mensaje y la representación del mismo. A priori, no parece que en la aparente simplicidad del argumento se encuentren huellas que delaten la autoría de Kaufman, no obstante, es en ese buceo donde asistimos al universo de un individuo poco común y que encuentra en la alegoría – bajo el nombre de un hotel, el Fregoli, que alude al estado mental del protagonista – la mejor representación para diseccionar el alma de la película, así como la propuesta del stop motion – gracias a la cual se percibe claramente una máscara atribuida a cada personaje, quienes se empeñan en escudarse en lo irreal para ocultar su verdadero yo – o la utilización de las voces para alimentar el simbolismo con el que se nutre. Anomalisa se convierte en una película donde lejos de ese buceo interior por el cual se llegan a encontrar respuestas de honda profundidad, la superficie puede resultar un tanto desierta como motivo de esa sensación de conclusiones incompletas. Nada de eso. Este es uno de esos casos en los que el momento en el que se visione, va a condicionar en mayor medida la opinión hacia la película. Quizá ese es el verdadero motivo por el que Anomalisa me ha dejado un tanto frío, pero debido a su condición camaleónica, quien sabe si en otro momento de mi vida pueda abrirme los ojos y dejarme todo el poso que en un primer acercamiento no me ha dejado. Confío plenamente en ello.

One Comment

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *