Críticas, Estrenos

Nahid – (In)Decisiones

Me resulta bastante extraño ver cómo Nahid, la película de la que os vengo a hablar, está siendo valorada positivamente por lo que representa, o, mejor dicho, por lo que algunos creen que representa. Desde luego que Nahid no es un alegato feminista, aunque ello no hace que sea una mejor o peor película. Digamos que lo que aquí ocurre es que me molesta que una película sea alabada -motivos cinematográficos aparte- por un mensaje que no contiene. Ida Panahandeh, la directora de Nahid, dijo públicamente que la situación de la mujer en Irán no es tan mala, que las cosas se exageran demasiado (supongo que refiriéndose al grueso de cineastas iraníes que así nos lo han hecho ver). Además, se permitió el lujo de dar a entender que Jafar Panahi está en su situación (incapacitado para hacer cine y bajo arresto domiciliario) por desafiar unas leyes que ella ha decidido acatar. Así pues, resulta incoherente ver la realidad que refleja la película con el pensamiento sobre la misma de su directora. No por casualidad, encontramos indecisiones  y contradicciones continuas a lo largo del metraje.

Nahid 1

Nahid es una supuesta (más tarde comentaré el porqué de esto) madre coraje, pues tiene que salir adelante con su hijo de diez años en una ciudad al norte de Irán junto al Mar Caspio. Aunque en un principio la custodia es para el padre en caso de separación, Nahid se acogió a una posibilidad legal, la cual consiste en firmar acuerdo mediante el cual la custodia será suya siempre y cuando no vuelva a contraer matrimonio. En caso de incumplimiento, la custodia caería automáticamente en manos de su exmarido, un alcohólico que no es el mejor ejemplo para el desobediente Amir Reza. Nahid intenta seguir su propio camino rodeada de hombres en un mundo diseñado para ellos. Y aquí es donde entra en juego lo que comentaba anteriormente -esa madre coraje que no es tal-, pues Ida Panahandeh no pretende denunciar la situación de la mujer en Irán -aunque, paradójicamente, la propia realidad se encarga de hacerlo por sí misma, independientemente de la postura de la cineasta- sino mostrarnos una realidad mucho más universal, para lo que crea un personaje femenino bastante potente, cuyas decisiones son erráticas en su mayoría, siempre motivadas por la codicia, el engaño y la manipulación.

Nahid 4

A pesar de apreciar una intencionalidad hasta cierto punto transgresora, Nahid es una película mucho más conversadora de lo que podríamos esperar, lo que es entendible si tenemos en cuenta que ha sido financiada por organismo culturales de su país, además de haber recibido la felicitación y el aplauso de su gobierno tras su paso por el Festival de Cannes. La postura de Nahid (de su directora, más bien) es bastante complaciente con la situación de la mujer en una sociedad tan atrasada (especialmente en lo que a los derechos de la mujer se refiere) como la iraní; nunca se llega a meter el dedo en la llaga, y mira que se antojaba inevitable.

Nahid 2

En lo que respecta a lo puramente cinematográfico, Nahid me parece una película bastante fallida, sobre todo en lo referido a su errática narrativa. Los primeros compases están narrados con cierta habilidad y filmados con pulso firme, con una funcional puesta en escena en la que predomina una paleta cromática grisácea, que coincide con la temporada otoñal en la que tiene lugar el desarrollo de la historia. Más allá del simbolismo añadido mediante el color rojo vivo de un sofá, no encuentro decisiones de dirección que aporten demasiado; ni siquiera el recurso de filmar a través de unas videocámaras de vigilancia -como metáfora de la limitación de la libertad de Nahid en sus encuentros con un hombre con el que se casa mes a mes, en lo que allí llaman “matrimonio temporal”- termina funcionando, fruto de la repetición. Y a partir de la repetición surgen la mayoría de problemas de Nahid -aunque se intente disimular con la inclusión de subtramas innecesarias-, una película rescatable por el debate que plantea, por la incertidumbre de conocer cuáles son sus verdaderas intenciones; pero que se torna en un producto alargado, plagado de (in)decisiones dudosas, como aquélla de dejar fuera de campo una escena determinante para la conclusión de la trama. Quizá simplemente sea una forma de mantener (incluso incrementar, ¿quién sabe?) la ambigüedad que subyace en el film, pero Nahid erra tantas veces como su personaje protagonista.

Nahid 3 bis

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