Críticas, Estrenos

Pesadillas – Nostálgica superficialidad

Haciendo algo de memoria, allá por cuando rondaba los once o doce años, recuerdo vagamente esa saga literaria de terror para jóvenes, escrita por el que era considerado el Stephen King de la literatura infantil RL Stine, Pesadillas. También recuerdo la adaptación televisiva, en especial al muñeco Slappy. Pero, lamentablemente, no deben de ser unos recuerdos a los que deba de tener especial afecto, pues no recuerdo absolutamente de qué trataban ninguno de los libros –ni tampoco de la serie–. Esto hace que no sea el público objetivo para la adaptación en cine, ya que es una película destinada exclusivamente a los fans de esta saga de libros que vendió más de 400 millones de copias en todo el mundo.

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La historia de la cinta es totalmente insípida e intrascendente: un joven que se muda a otra ciudad con su madre se entera de que en la casa de al lado vive RL Stine y su hija, además de descubrir que todas las criaturas de sus libros son reales y habitan en ellos. Tan sólo con leer estas líneas se podrá deducir cómo será el destino de los personajes y hacia qué punto se dirigirá la trama. Pero sí existe algo interesante en la creación de ese mundo metaliterario dentro de la propia ficción, y es que lo usa para definir al personaje de Stine, interpretado por un actor que considero que tiene muchísimo carisma, Jack Black. Y, aunque sea un tema redundante en las películas fantásticas dirigidas a un público infantil, habla de cómo la propia fantasía es un refugio a la exclusión social.

El director Rob Letterman –Los viajes de Gulliver, Monstruos contra Alienígenas– parece estar más pendiente de apelar a la nostalgia y de crear un producto que pueda convertirse en la Jumanji de esta generación, que de buscar algo de profundidad en los protagonistas ya que son absolutamente planos –excepto el de Black, mencionado en el anterior párrafo–. No culpo al director por esa falta de ambición, pero relega los factores que son condicionantes a la hora de conseguir una buena película y posiciona todo su interés en un espectáculo visual que no aporta nada y termina agotando.

No puedo calificar a Pesadillas como una mala película, pero sí considero que toma un camino errado a la hora de generar interés en su público objetivo, pues bajo esa premisa de comedia de terror familiar, es complicado. Por lo que a la hora de definir la película, podríamos decir que es un bonito homenaje al escritor de la saga literaria,  pero su superficialidad incapacita para poder dotarla de mayores elogios.

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