Críticas, Estrenos

Spotlight – Compromiso

Spotlight es una película comprometida con lo que cuenta; tan comprometida que hace daño. Y es lo que pretende hacer, pues sacar a la luz la investigación que el equipo Spotlight del Boston Globe llevó a cabo entre los años 2001 y 2002 -en la que se destaparon multitud de abusos sexuales perpetrados durante décadas por curas de Massachussets que habían sido encubiertos por la propia Iglesia Católica- lleva consigo una importante carga de denuncia. La Archidiócesis de Boston encubrió los abusos del padre John Geoghan durante más de treinta años. Así, Thomas McCarthy demuestra un compromiso total con lo que cuenta no ya en la discreta y algo plana dirección (que en todo momento se encuentra al servicio de la historia), sino en la propia (co)escritura -junto a Josh Singer- de un guion de precisión milimétrica y que nunca llega a caer en lo que hubiera sido un previsible sentimentalismo.

Spotlight 1 bis

Spotlight es el quinto largometraje de Thomas McCarthy, que ya había demostrado muy buenas maneras en todos sus trabajos anteriores, especialmente en The Station Agent y The Visitor, que por ahora es la mejor película de su aún corta filmografía. Su buen hacer se mantiene intacto en Spotlight, pero la capacidad de emocionar y conmover a través de sus personajes e historias aquí se ve eclipsada por la minuciosa tarea de hacer de la dirección de la película una fría y comprometida labor de realismo e imparcialidad que muestre sin tapujos la investigación periodística de los héroes del equipo Spotlight. Y es que la película, más que por su añadido valor cinematográfico, encuentra su origen en la escasa difusión que en ciertas partes del mundo tiene el hacerse con un premio Pulitzer; premio que ganó el equipo que da título a la cinta tras la publicación, en 2002, del artículo que denunciaba los abusos sexuales, y que supuso un verdadero impulso para que las víctimas de los crímenes pedofílicos de no pocos párrocos compartieran sus testimonios, los aterradores hechos que durante años habían permanecido ocultos en sus memorias.

Spotlight 2

Podríamos calificar Spotlight como una oda al periodismo, al verdadero trabajo de difusión por -y para- el beneficio social para el que nació este gremio que en la actualidad no pasa por sus mejores momentos. También es una forma de concienciar acerca de la importa que tiene no mirar hacia otro lado, pues todos tenemos cierto grado de responsabilidad a la hora de evitar los males que sacuden nuestra sociedad. Sin ir más lejos, el propio equipo protagonista recibió cinco años atrás los datos que en 2002 serían fundamentales para culminar la investigación; una información a la que el jefe no dio importancia y no ocupó más que un pequeño artículo de la publicación diaria. Un ejemplo perfecto de lo que comentaba un par de líneas más arriba, y que además supuso una pequeña mancha al intachable y fundamental trabajo que realizaron entre 2001 y 2002, cuando el nuevo editor les encomendó la tarea de investigar a la mismísima Iglesia Católica. Una decisión que no fue tomada demasiado bien, pues asustaba la idea de enemistar a los lectores católicos del Boston Globe, que constituían nada menos que el 53% de la muestra total.

Spotlight 3

La tarea que lleva a cabo McCarthy en Spotlight no dista demasiado de la labor periodística del equipo a la hora de desenmarañar, pacientemente, las atrocidades de los miembros eclesiásticos de la ciudad de Boston. La investigación se cuece a fuego lento, sin quitarle realismo en ningún momento a una trama que en su desarrollo recuerda a los mejores dramas judiciales. Y es que el trabajo de McCarthy en la dirección es idéntico, haciendo de cirujano y evitando todo tipo de artificio, y, lo que es aún más importante, esquivando sentimentalismos innecesarios (en una historia de pederastia que daba pie a ello). Si acaso podría tildarse de artificio a una banda sonora errática cuyo uso es criminal; pero me parece más un error incomprensible y anecdótico que un añadido malintencionado. Pero mientras ese trabajo es ejemplar, necesario (el de los reporteros del equipo Spotlight), el del cineasta estadounidense está enfocado siempre en encontrar esa verdad, la que buscan los cuatro miembros del grupo. Y el cine, sintiéndolo mucho, es mucho más que la verdad. La verdad es para el periodista, no para el cineasta.

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Algo que el director de The Visitor siempre ha hecho a las mil maravillas es aprovechar su experiencia como actor para rodearse de repartos excelentes y sacar el máximo partido de cada uno de sus integrantes. Y, en este sentido, Spotlight no supone una excepción; de hecho, aquí debe dirigir a un reparto coral en el que consigue que todos aporten su granito de arena, brillando más como un trabajo interpretativo grupal que individualmente. No obstante, es inevitable sentir cierta empatía hacia el personaje de Mark Ruffalo, el que desprende más humanidad de todo el film. Y, por qué no decirlo, el que más brilla.

En definitiva, Spotlight destaca por su excelente guion y por la inteligente forma en que McCarthy lo plasma en imágenes. Una buena película en la que se echa en falta un poco de espíritu, pero tan correcta que se ha convertido en una de las favoritas para hacerse con los premios más importantes en unos Óscar sin una clara favorita. Sin embargo, su visionado me deja un sabor de boca un tanto agridulce, sobre todo porque soy consciente de que Thomas McCarthy es capaz de hacerlo mejor, con más personalidad.

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