Tops de estrenos

Top de estrenos de 2015: Parte 1

2015 termina y no puede hacerlo sin su correspondiente top de estrenos del año, así que en Damn Fine Cinema nos hemos puesto manos a la obra, hemos ajustado cuentas pendientes con películas que no pudimos ver en su momento y tras largas deliberaciones hemos elaborado una lista conjunta de 50 películas que si bien no coincide exactamente con el gusto de ninguno de nosotros –a todos nos duelen algunas ausencias y escuecen algunos puestos–, es el resultado de ponernos de acuerdo y se adapta a las preferencias del grupo de redactores en conjunto.

No obstante, no quedábamos contentos con la idea de listar sin más el top definitivo, así que todos hemos puesto nuestro granito de arena comentando aquellas películas que más nos gustan o de las que tenemos algo que decir, de forma que se pueda extraer algo más de esta recopilación de lo mejor que hemos visto en las salas de cine en este interesantísimo año 2015.

Con el fin de no hacer una entrada excesivamente extensa –solo esta ya se acerca a las 3000 palabras– hemos decidido dividir la lista de películas comentadas en cuatro fragmentos, publicando uno cada día hasta el final del año. Empezando por la última y terminando por la que ha resultado elegida la mejor de todas ellas, este es nuestro top de estrenos del año y nuestra opinión sobre cada una de ellas. Esperamos que os guste:

 

50. Mientras seamos jóvenes (While We’re Young, Noah Baumbach, 2014)

En diversas ocasiones se ha señalado a Noah Baumbach como heredero del espíritu del cine de Woody Allen, pero personalmente considero que, mientras que el segundo inhala una atmósfera nostálgica, que ahoga un falso presente hasta rechazar su realidad material y convertirla en la excusa para añorar tiempos mejores, convirtiendo el futuro en una condena –pues supone la máxima separación de lo amado, el pasado–; el director de «Una historia de Brooklyn» entiende el presente como algo atemporal, base y cielo, un futuro en pequeñas dosis. En «Mientras seamos jóvenes», Baumbach se centra en el tratamiento de la identidad, con la que juega en dos planos: el de la autoría –y lo difuminado de los límites entre lo propio y lo ajeno–, y el de la edad –que no considera que dependa del momento en el que se nace, sino de la interpretación que se hace del año en el que se vive–. Así, convierte a las generaciones en anacronismos fluctuantes, pues nunca y siempre su expresión se corresponde con la época a la que pertenecen. Irene Castro.

Iván Ginés escribió sobre ella aquí.

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49. Lo que hacemos en las sombras
(What We Do in the Shadows, Taika Cohen y Jemaine Clement, 2014)

Taika Cohen presentó en su ópera prima –Eagle vs Shark– la historia de dos personas que no lograban encajar en la sociedad, utilizando un humor peculiar. En «Lo que hacemos en la sombras», el neozelandés –acompañado en la dirección por Jemaine Clement, también actor en la película– visibiliza esta inadaptación, que antes era interna, construyendo personajes externamente grotescos, tales como vampiros u hombres lobo, localizados en un universo real. Para su estudio de caracteres se apoya en una perspectiva humorística, con un tono cómico cercano al de una sitcom, que se ve potenciado por el efecto del falso documental. Salpicada de referencias pop y guiños cinéfilos, «Lo que hacemos en las sombras» consigue erigirse como la película más divertida del año. Irene Castro.

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48. A primera vista (The Way He Looks, Daniel Ribeiro, 2014)

Quizá el mayor valor de «A primera vista» sea la sencillez y la ternura. Enmarcada en un periodo en el que todas las películas sobre amores adolescentes están salpicadas de lo grotesco o de artificios visuales que buscan llamar la atención del espectador, «A primera vista» funciona como una frágil historia de amor entre dos chicos, contada con tanto tacto, con tanta delicadeza, que se aleja de todo ese cine y toma valor por sí misma y aporta una visión casi idealista de ese país maltratado en el cine que es Brasil. Guillermo Martínez.

Iván Ginés escribió sobre ella de forma más extensa aquí.

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47. El año más violento (A Most Violent Year, J.C. Chandor, 2014)

Tal vez «El año más violento» haya perdido muchas posiciones a medida que ha avanzado el año con propuestas más interesantes o llamativas para el espectador. Quizás no sea una película perfecta dentro de la filmografía de J. C. Chandor, como «Margin Call» y «Cuando todo está perdido», pero, para este humilde servidor, es de lo mejorcito del año gracias al negrísimo contexto que describe Chandor para introducirnos en 1981, el año que, como bien comenta su título, fue el más violento de Estados Unidos. La fotografía de Alex Ebert es deliciosa con su tono añejo y los dos protagonistas principales, Oscar Isaac y Jessica Chastain, están estupendos. Un film que se cuece a fuego lento y que puede llevar al rechazo del espectador por las decisiones del director, pero que deja claro lo grande que puede ser J.C. Chandor. Jaime Meco.

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46. Mistress America (id, Noah Baumbach, 2015)

Baumbach centra sus esfuerzos en exponer la necesidad humana de construir modelos de personalidad –estructurales y vitales– y el poder que pueden tener las expectativas –tanto acerca de los demás como las relacionadas con uno mismo– como desencadenantes de las relaciones sociales. La esencia de su argumento podría condensarse en la escena en la que Greta Gerwig desciende por la escalinata de Times Square: cómo pasar de la idealización en la lejanía a la cargante nimiedad en la proximidad. El director recrea también una de la obsesiones de Woody Allen, la figura del intelectual, pero cambiando el papel pasivo que le otorgaba este último, de observador y ensalzador nato, por uno activo, que mantiene la arrogancia hacia los demás utilizándolos como objeto de su propia obra. Irene Castro.

Iván Ginés habló sobre ella aquí.

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45. Love & Mercy (id, Bill Pohlad, 2014)

A pesar de su manera de alternar dos líneas temporales –juventud y decadencia de Brian Wilson–, negar que la película dirigida por Bill Pohlad es un biopic convencional sería negar la evidencia. Estamos ante un producto académico, correctísimo hasta la médula y filmado con mirada complaciente, pero esto no supone un lastre para una cinta que con sensibilidad narra la historia terrible de un talento malogrado que tras un terrible sufrimiento consiguió superar, a duras penas, las desgracias que la vida puso en su camino. Un relato emotivo que, sin caer en la sensiblería barata, consigue emocionar. Álvaro Faure.

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44. Star Wars: El despertar de la Fuerza
(Star Wars. Episode VII: The Force Awakens, J.J. Abrams, 2015)

J.J. Abrams, que ya se había encontrado seis años atrás con la papeleta de renovar de alguna forma la saga de Star Trek, se encarga ahora de iniciar la nueva trilogía de una de las sagas más famosas de la historia. La misión principal de esta primera entrega consistía en reenganchar a los seguidores de Star Wars a esta nueva aventura pero sin descuidar a aquellos espectadores que, bien por no haber visto anteriormente ninguna de las películas de la saga, bien por no haber terminado de conectar con ellas, se acercan al episodio VII dubitativos. Se antoja difícil pensar en un director más apropiado para llevar a cabo este cometido. J.J. Abrams, eficaz como pocos, y conocido por su habilidad para activar los resortes de la nostalgia –como ya demostró en «Super 8»– realiza un trabajo acorde a las expectativas, levantando una obra puramente nostálgica a partir de homenajes –y que es casi un remake del propio episodio que lo inició todo– que además funciona perfectamente como entretenimiento para aquellos poco familiarizados con la saga de aventuras galácticas. Escribí sobre todo esto de forma más extensa aquí. Álvaro Faure.

Star Wars: The Force Awakens L to R: Kylo Ren (Adam Driver), Finn (John Boyega), and Rey (Daisy Ridley) Ph: David James © 2015 Lucasfilm Ltd. & TM. All Right Reserved.

 

43. Phoenix (id, Christian Petzold, 2014)

«Phoenix» es una película que dista mucho de ser una maravilla, pues pese a parecerme notable nunca termina de alzar el vuelo. Sin embargo, son muchas las virtudes que encuentro en ella, siendo lo más significativo que mientras la veo tengo la sensación de estar viendo puro cine, asistiendo a una demostración de sutileza y elegancia a la altura de un grupo muy selecto de autores. Sus evidentes reminiscencias a «Vértigo» y su espectacular final permiten que esta obra sea una de las imprescindibles de este 2015. Y no olvidemos la descomunal interpretación de Nina Hoss, una de las más brillantes de los últimos años. Podéis leer aquí lo que escribí sobre ella antes de su estreno. Iván Ginés.

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42. La novia (id, Paula Ortiz, 2015)

Partiendo de una complejidad extrema en cuanto a comprensión y reflejo de la visceralidad del texto referente, Paula Ortiz es capaz de aportar una visión personal de «Bodas de sangre» cargada de lirismo y potencial visual. «La novia» en manos de su realizadora no es tanto una copia de la representación de la tragedia de Lorca sino una experiencia a través de la imagen y la música, un viaje al pasado a través de los sentidos y una contemplación absorbente de una relación de tres individuos destinada a la muerte. Ortiz capta con suma brillantez toda la esencia poética, visceral y trágica de la obra, pues la misma sensación que uno padece leyéndola se vuelve a reproducir al ver cada secuencia de la película, donde todos sus componentes alegóricos, la sangre y la tierra, la percepción pura de la fatalidad, la música y una belleza que marea se unen y conforman una perfecta mezcla de garra y sentimiento, siendo el más profundo homenaje a uno de los más grandes poetas de nuestra historia. Jorge Aceña.

Brian Garrido escribió una opinión algo diferente aquí.

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41. The Assassin (Nie yin niang, Hou Hsiao-Hsien, 2015)

Con «The Assassin» puede existir aprehensión al denotar cierta incomprensión en el apartado narrativo, pero es que conforme vuelves a pensar en ella y la revisas otras veces, esa idea tiende a desaparecer poco a poco, pues la fuerza de la imagen se antepone al lenguaje críptico, regalándonos unas de las más hermosas y enriquecedoras experiencias visuales que hayamos podido ver nunca. Con la necesaria hondura promulgada en su apartado técnico y artístico, se podría decir que el nuevo film de Hou Hsiao-Hsien es así como un milagro, un regalo cinematográfico único, preciosista y natural, tan bello y trascendental que debe ser ponderado hasta la extenuación y elevado hasta las más altas cotas de la excelencia del arte visual. Escribí sobre ella de forma más extensa aquíJorge Aceña.

Además, en su paso por San Sebastián, Álvaro Faure le dedicó un pequeño texto en su crónica.

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40. Amy (La chica detrás del nombre) (Amy, Asif Kapadia, 2015)

Mientras que en otros documentales –como el oscarizado «Citizenfour»– se incluye la figura del director como intermediario entre la historia y el espectador, en «Amy», Asif Kapadia decide desaparecer de la narración para evitar obstaculizarla, dejando que sea el entorno de la cantante y el contenido audiovisual recopilado quienes hablen por él, consiguiendo una cercanía que se identifica con la imagen que pretende dar de Amy Winehouse. Así, el documental nominado al Oscar no intenta aportar datos novedosos sobre la cantante, sino mostrar su vida de una forma más empática. Hablé de todo esto con más profundidad aquíIrene Castro.

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39. Misión Imposible: Nación secreta
(Mission: Impossible – Rogue Nation, Christopher McQuarrie, 2015)

La tarea de Christopher McQuarrie con la quinta entrega de la saga Misión Imposible no era nada sencilla. El director Brad Bird convirtió su debut a imagen real –anteriormente únicamente había dirigido cintas de animación, como «Los increíbles» o «Ratatouille»– en un producto de acción con algunas de las secuencias más sorprendentes jamás vistas en el género. Pero llegó McQuarrie e incorporó una dosis más de espectacularidad. ¿Tom Cruise escalando el edificio más alto del mundo? Pues ahora le pondremos agarrado a un avión en pleno vuelo. Además de hacer un uso de los personajes que no se había visto antes en la saga, y es que en «Misión Imposible: Nación Secreta», todos y cada uno de ellos tienen peso en la trama y un mínimo de desarrollo. Si a todo esto le añadimos que tiene una secuencia en la que homenajea directamente a Hitchcock… ¡Qué más se puede pedir! Si queréis leer más sobre las virtudes de esta sorprendente cinta, podéis leer la crítica de nuestro redactor Iván Ginés aquí. Brian Garrido.

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38. Foxcatcher (id, Bennett Miller, 2014)

Tras «Truman Capote» y «Moneyball: Rompiendo las reglas», Bennett Miller logra con «Foxcatcher» su trabajo más pulido, perpetrando un artefacto de precisión sorprendente, obsesivo, minucioso e hipnótico. Sin apenas recurrir a la firmeza de un diálogo que constituya un idilio formal primerizo entre el espectador y los caracteres que conforman el relato a modo introductorio, existe un empaque persuasivo en relación a la atmósfera subyugante que desde el primer plano acompaña a Mark Schultz. Bennett Miller no necesita más que unas pocas secuencias para remarcar la soledad, decadencia y fragilidad del protagonista, la antítesis irreprochable de un campeón derrotado por la turbiedad de su relación fraternal y el resquebrajamiento psicológico de la victoria transformada en inmundicia. Con un trío protagonista derrochando una fuerza interpretativa descomunal, «Foxcatcher» ofrece una fascinante, poderosa y escalofriante visión sobre la retorcida degradación de la autoridad. Jorge Aceña.

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37. Qué difícil es ser un dios (Hard to be a God, Aleksey German, 2013)

Cada cierto tiempo, normalmente sin previo aviso, surge en el cine una obra que no parece de este planeta. Así, si el talento del injustamente olvidado Aleksey German ya había brillado en anteriores –e incluso mejores– largometrajes, aquí el destello es cegador, y es que ningún símil describe mejor el último trabajo del ya fallecido cineasta ruso. «Qué difícil es ser un dios» es una obra de un virtuosismo que sobrepasa las escalas y cuya brillantez solo se ve menguada por su inestabilidad. Y es que la obra de German es incontrolable. Se trata de una de las películas más brutales, arrolladoras y deslumbrantes de los últimos tiempos, en cuya salvaje brutalidad se esconde la belleza y cuyo visionado basta para comprender el porqué de lo inestable: este arrebato de genialidad no conoce límites, así que, en un ejercicio de coherencia, la película escupe sobre ellos y se permite desbordar. Álvaro Faure.

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36. Deuda de honor (The Homesman, Tommy Lee Jones, 2014)

Si algo hay que agradecer a la muerte del western –al menos en cuanto a número de producciones se refiere– es que los pocos que se estrenan cada año suelen tener un sello distintivo, autoral, que les otorga un valor propio importante más allá del que da pertenecer a este género. En este caso el autor es Tommy Lee Jones, encargado de tejer un drama crepuscular en torno a dos personajes maravillosamente perfilados, herederos del cine de Clint Eastwood. «Deuda de honor» se une a este selecto grupo de westerns, junto a «El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford» o «Valor de Ley», que siguen dando valor a un género prácticamente perdido. Guillermo Martínez.

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35. La teoría del todo (The Theory of Everything, James Marsh, 2014)

No me gusta basar el texto de una película en su apartado interpretativo, pero teniendo en cuenta el espacio del que aquí dispongo creo imprescindible hacerlo. Eddie Redmayne, ganador del Óscar por este trabajo, y Felicity Jones, cuya interpretación está en todo momento a la altura de la de su pareja de baile, son el mayor aliciente para afrontar el visionado de este biopic de Stephen Hawking. Pero, a pesar de que en casi todos los aspectos sea un drama biográfico arquetípico, tras las cámaras se encuentra alguien con cierto talento. James Marsh afronta con inteligencia la misión de esta película: emocionar. Se guarda en la manga dos escenas en las que la posibilidad de soltar alguna lágrima están siempre presentes, y en las que la dirección de actores es inmejorable. Una película lejana a la excelencia pero tan correcta que su inclusión en esta lista no ha suscitado dudas. Iván Ginés.

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Continuamos aquí con los puestos del 34 al 21 de nuestro top de estrenos de 2015.

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