Uncategorized

Amy – Back to her

En el documental ganador en la pasada edición de los Oscar, Citizenfour de Laura Poitras, la directora aparece como una figura dentro de la propia cinta, siendo el nexo que conecta al espectador con el verdadero protagonista, con la historia real. Eso aporta al público una seguridad, un elemento al que sujetarse, que cuestiona la situación por él y aporta una continuidad interna; pero este tercero también resta implicación, crea un espacio de separación con respecto a nosotros.

En Amy desaparece este intermediario, dejando que sean las propias imágenes y las personas cercanas a la artista las que vayan construyendo su figura. No hay ningún obstáculo entre el espectador y la propia Winehouse, lo que crea una sensación de cercanía. Aunque la imposibilidad de que su historia pueda ser discutida por ella misma quizá le reste profundidad al conjunto, la utilización de grabaciones y vídeos caseros crea un ambiente más familiar, íntimo y cómodo.

Amy03

Esta cercanía es palpable también en la propia Amy, cuya personalidad resaltó tanto por su sinceridad y sencillez como por su fuerza. Se muestra como una persona con un carácter arrollador, que consigue ser el centro de atención sin esfuerzo, pero manteniendo asimismo la humildad. Su sinceridad se pone de manifiesto especialmente en sus letras, que casi parecen transcribir fragmentos poetizados de su historia. Es por ello un gran acierto el uso que se le concede a su música en el documental, porque no servía para ella como medio de trabajo, como trampolín hacia la fama, sino que la utilizaba a modo de diario. No escribía un diario para tener consciencia de su vida, para poder consultar su pasado cuando quisiera, sino que lo hacía para enfrentarse, para liberarse, para reproducir y poder cerrar. Y cuando ya había conseguido cerrar, le era imposible e insoportable volver a abrir.

Amy04

Cuando se veía forzada a componer, la música perdía esa naturaleza liberadora y canalizadora para ella, y se encargaba entonces de buscar algún elemento que le causara una experiencia parecida, como sintió que eran el alcohol y las drogas, que realmente sólo acababan aumentando su malestar interior aunque en un principio le pareciera que lo ocultaban, y se volvió un tormento constante en su vida. Sabiendo esto y el carácter tan personal de sus canciones, me asombra y me aterra la conversión de Rehab en un single de masas por su estudio, y la reacción inexistente ante él, cuando parece el mayor grito oculto de auxilio que pudo expresar, como siempre, a través del medio que se lo permitía.

Otro momento que me resulta escalofriante ocurre en uno de sus últimos conciertos, en el que se negaba a actuar porque esas canciones ya no las sentía como suyas, porque esa ya no era su vida y no tenía sentido reabrir aquello. Y su respuesta fue la parálisis, la impotencia y el miedo interior que no podía exteriorizar.

Amy02

Se intuía la pérdida interna, pero se esperaba conservar la externa y a partir de ahí intentar un renacimiento que, desgraciadamente, no fue posible.

Asif Kapadia no busca tanto aportar nueva información sobre la vida de Winehouse, sino que mostrarla con una luz diferente, quizá más empática. Su tratamiento íntimo y su cuidado en el tejido de la historia hacen de Amy un documental apto tanto para incondicionales de la artista como para cualquiera que quiera acercarse a intentar comprender a la que fue una de las cantantes de soul más influyentes de este siglo.