Críticas, Estrenos

Life – Sin vida

Había considerado comenzar la crítica con algo que generase debate: ¿La fama de James Dean proviene de su prematura y trágica muerte, o realmente fue un actor que destilaba talento? Más tarde, imaginé la idea de extrapolar este debate al discurso de la película. Intentar generar algo de ambigüedad. Pienso que aportaría interés a un relato que resulta excesivamente frívolo. Diría que no aporta absolutamente nada en ningún ámbito, por lo que me asalta una duda: ¿Cuál es el propósito de esta película? En palabras del director Anton Corbijn, mencionó que su intención no era construir un biopic al uso, sino contar una historia de un encuentro casual y de la consiguiente amistad. Algo complicado cuando los personajes son totalmente planos. Tenemos a Dennis Stock, un fotógrafo que está intentando labrase una carrera en este oficio sin éxito. Todo cambia cuando conoce a un actor emergente en el que ve potencial para convertirse en una futura estrella, James Dean. Usando como McGuffin el objetivo de Stock de conseguir una fotografía de Dean, en la que destaque lo suficiente como para que se convierta en portada de la revista Life –de ahí el título–, la historia se traslada a un ambiente intimista y rural, mostrando a la familia del actor de Rebelde sin causa.

LIFE - DANE DEHAAN AND ROBERT PATTINSON

Anton Corbijn ha demostrado anteriormente un gran pulso narrativo en el thriller –especialmente en El americano, intentando recuperar la esencia del thriller francés de los 60, sin olvidar la interesantísima El hombre más buscado–. Resulta sorprendente el trabajo tan insustancial e impersonal que realiza en Life. Su narración es insípida, no desprende ningún tipo de sentimiento.

Sí existe algo destacable y es su trabajo actoral. Por un lado, tenemos a Dane DeHaan. Su transformación vocal –y física– resulta muy convincente. Algo que termina por caer en saco roto, pues su personaje no genera el más mínimo interés. Por otro lado, tenemos a Robert Pattinson interpretando al fotógrafo Dennis Stock. Un trabajo sentido y muy destacable que se convierte en el único aliciente para seguir la cinta sin caer en el tedio. Y es que la relación entre estos dos personajes –la química entre ellos es prácticamente imperceptible, inexistente– avanza a trompicones.

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La película finaliza –después de los típicos intertítulos en los que resume cómo se desarrolló la vida a posteriori, algo que se conoce de sobra– con una muestra del material fotográfico que Stock consiguió de Dean, entre las que se encuentra esa mítica foto, que dio portada a la revista Life, del actor caminando entre la lluvia en Nueva York. Diría que la película parece una justificación para crear una narración a partir de esas fotografías. Quizá por eso el resultado es tan desastroso, pero lo que es seguro es que es totalmente superfluo.

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