Festival de San Sebastián 2015, Festivales

Festival San Sebastián 2015 – Crónica del día 4

Si en Sicario –de la que hablamos en la segunda crónica– Villeneuve confiaba en un personaje-objeto como pseudoprotagonista, en Eva no Duerme Pablo Agüero radicaliza esta idea, utilizando a un nombre inerte como nexo de sus tres historias. El director se esfuerza por desdibujar a la persona de Eva Perón como tal hasta ser engullida por su contexto, y poder reflejar así tres reacciones concretas de tres momentos posteriores a su muerte que podrían identificarse con las etapas del duelo tras la caída de lo conocido:

La negación es representada por el personaje de Imanol Arias, que cree poder mantener la belleza y la pasión de esa vida pasada sosteniéndola por encima del tiempo, recurriendo a la idealización.  Denis Lavant sigue conduciendo esa oposición a admitir la verdad, intentando mantener la identidad de la fallecida en la ignorancia lo máximo posible, hasta que acaba desembocando en la ira. Y por último, Daniel Fanego, que comienza con la negociación, atraviesa la depresión y termina el viaje con la aceptación de los hechos.

Así, el estatismo que mantiene Agüero en el plano se enfrenta al dinamismo de una narración sugerente, con un corazón concreto pero un espíritu abstracto, que se ve rematada con el uso de claroscuros visuales e históricos. Profundamente interesante.

Eva no duerme

En Desde allá, cinta ganadora del León de oro en Venecia, Lorenzo Vigas considera a la sociedad como un engrudo, una masa amorfa que se mueve a un ritmo desacompasado con respecto al de sus dos protagonistas.  Así, coloca a sus personajes principales en un estado de alerta constante, que desencadena una respuesta diferente y contrapuesta en cada uno: la disolución de la existencia colectiva de Armando, que provoca el estallido de sus emociones en un ambiente personal, y la actitud atacante de Elder, que le vacía de todo pensamiento propio en lo privado. Y al unirse, uno de los dos se equilibra, pero otro se radicaliza aún más. Y Vigas compone así una obra en un principio atractiva, que podría haber sido un acertado estudio de personajes anómalos que no cayera jamás en la exageración, pero acaba desmoronándose hasta la pérdida de la coherencia narrativa, acompañada de un manejo confuso de lo visual, que la lleva al desastre.

Desde allá0

Le nouveau, que fue finalmente la ganadora de Nuev@s director@s, se encuentra en el polo opuesto de la primera película que vimos dentro de esta sección, Pikadero. Y es que si la obra vasca destacaba por una realización muy personal, en la francesa la inocencia de la película parece rebasar el fondo hasta llegar a la forma, haciendo que la dirección de Rosenberg adquiera un estilo sencillo que casi parece desaparecer en pos de la narración. Uno de los principales aciertos de la cinta francesa es que aísla el mundo pre-adolescente, lo coloca como único existente, eliminando a todo personaje de una generación diferente que pudiera servir para dotar al resto de perspectiva. Así, las preocupaciones juveniles se muestran como sustanciales, sin una posición de superioridad ante ellas, pero sin caer tampoco en el drama excesivo al utilizar recurrentemente píldoras de una comedia más atrevida para equilibrar. El resultado es una feel-good movie en la que no se encontrará ningún hallazgo cinematográfico, pero que es tremendamente disfrutable.

Le nouveau0

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