Críticas, Estrenos

El corredor del laberinto: Las pruebas – Ensayo y error

La primera película de El Corredor del Laberinto ya la hizo William Golding en 1954. Bueno, él hizo el libro en el que más de cincuenta años después James Dashner se inspiró para usar como base para la trilogía de libros adaptados para esta saga de cine, a falta de un calificativo mejor, para adolescentes de moda. Esta segunda parte (subtitulada Las pruebas por una razón que todavía desconozco) supone un giro de tuerca a un argumento ya de por sí poco interesante, y sigue las peripecias de Thomas y sus compañeros mientras huyen de la organización CRUEL, unos zombis que por alguna razón son llamados Raros, y de las bandas organizadas que viven en ciudades desiertas durante 130 minutos que se sienten incompletos pero (por suerte) nunca aburridos. PorquE Las pruebas tiene las mismas virtudes que la primera parte, pero también los mismos defectos.

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Para empezar, una película debe funcionar como unidad. Inicio, nudo, desenlace. Pero Wes Ball no es Godard (el que decía que no era necesario que las tres partes estuvieran ordenadas de esa forma), y si su pretensión era aunar el cine de entretenimiento (estandarte cargado por El corredor del laberinto hasta sus últimas consecuencias) con el cine de autor, no puedo explicar con palabras hasta qué límite llega su fracaso: hasta el momento, las películas del Corredor del Laberinto son sólo un nudo muy largo. Quizás no es que sea un intento de cambiar la narrativa en el cine, sino simplemente una falta de calidad en los guionistas a los que ha tocado adaptar semejante producto desechable. O que el material original tiene tantas carencias que se convierte en algo que no se puede arreglar: ya me lo contarán ustedes porque yo no pienso leerlo.

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La película se resume en un ciclo de ensayo y error. Su narración es ágil, pero previsible; las escenas de acción recuerdan al cine de Spielberg con su buen montaje y un buen uso de la tensión cinematográfica, pero sus secuencias dramáticas están mal escritas y prefabricadas (quizá también un pecado cometido en parte del cine de Spielberg); sus actuaciones son decentes, pero la definición de personajes totalmente insuficiente; la premisa parece novedosa, pero a la postre es sólo un refrito de películas mejores que la preceden en tiempo y temática… Esto no la convierte ni en mejor ni en peor: solamente en una repetición de su esquema narrativo igual de mediocre que su predecesora.

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