Críticas, Otros

La puerta del cielo – Envergadura

Cuando uno tiene por delante casi cuatro horas de metraje el único deseo es que se trate de una gran película. Si se titula Lawrence de Arabia la preocupación es menor porque viene avalada por las listas de los medios importantes de cine y por décadas de espectadores que la encumbran como una de las obras más importantes de la historia. Pero si su nombre es La puerta del cielo uno no sabe bien qué esperar.

La película, además de volverse mundialmente famosa por haber arruinado a la United Artists debido a su fracaso en taquilla, no solo se convirtió en objeto de burla siendo nominada a cinco premios Razzie (algo que ha ocurrido con películas posteriormente consideradas grandes obras), sino que durante décadas ha dividido a los espectadores mayoritariamente entre los que la consideran una maravilla y los que la ven como un intento fallido de hacer una gran película.

vlcsnap-2015-08-24-18h49m54s870

Yo me sitúo cercano a este segundo grupo, y encuentro en ella tantas luces como sombras, lo que la impide convertirse en la notable cinta que aspira a ser. Por un lado, tiene algunas escenas (e imágenes) que me encantan y en general siento que estoy ante una obra de gran envergadura (digamos, un gran esqueleto, una película que se sabe grande), pero al mismo tiempo tengo constantemente la sensación de que no tiene la fuerza para llenar esas dimensiones y se me antoja algo sosa, débil, como si hubiese carne para una película de dimensiones convencionales pero no la suficiente para cubrir un esqueleto de semejante tamaño.

Algo que no me ocurre con El cazador cuya fuerza es proporcional a su volumen o con Manhattan Sur, una obra en apariencia pequeña pero que me parece que tiene un empuje arrollador. Diría que precisamente este es justo el caso opuesto a La puerta del cielo: se trata de una película que no puedo considerar grande, porque no tiene «alma de grande» pero hay fuerza en cada una de sus imágenes. Una gran cinta sin capacidad para conquistarme, por un lado, y una pequeña joya que me encandila por el otro. El cazador supongo que sería en mi caso algo así como una especie de combinación de ambas.

vlcsnap-2015-08-24-18h01m37s423

En definitiva, La puerta del cielo me resulta irregular, a ratos maravillosa, a ratos insulsa con una sensación constante de que el tono, la duración y en definitiva el traje que porta le viene grande al cuerpo que se esconde debajo y que sólo a veces hace acto de presencia.

Leave a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *