Críticas, Estrenos

Cut Bank – No es país para copias

El simple hecho de ambientar una película en algún pueblo de la América Profunda -haya nieve o no-, remite inevitablemente al cine de los Coen en general, y a películas como Fargo y Sangre Fácil en particular. Si a esto le sumamos el contar en el reparto con algunos de los colaboradores habituales de los Coen, desaparece cualquier atisbo de duda que pudiera existir. No por casualidad, Matt Shakman se encargó de dirigir los dos últimos (y notables) capítulos de la serie Fargo. No quiero parecer un malpensado, pero es evidente que tantas cosas en común no podían traerle nada bueno a Cut Bank. Sin pretender ser una copia exacta, la sombra de los Coen es alargada y su ingenio y carisma están al alcance de muy pocos. Otra cinta más que se desarrolla en el lugar “donde nunca pasa nada”, en esta ocasión el pueblo más frío de los Estados Unidos.

cut bank 1 bis

Uno de los principales problemas radica en que tanto director como guionista de Cut Bank son habituales en series de televisión, por lo que adecuar su labor al largometraje no es tarea sencilla. Es muy probable que mucha gente tenga la idea errónea de que en un largometraje deben ocurrir más cosas que en un episodio de serie, y que eso mismo sea lo que le ha ocurrido a Robert Patino a la hora de escribir el guión de esta película. El libreto es de lo más farragoso, sobre todo cuando se trata de introducir o eliminar personajes en la historia.

Dwayne McClaren (Liam Hemsworth) es un joven mecánico en la ciudad de Cut Bank, Montana. Su sueño es irse junto a su novia Cassandra (Teresa Palmer) a la gran ciudad, pero para ello necesitan un dinero que no tienen. Todas sus posibilidades pasan porque Cassandra gane el premio Miss Cut Bank. Un día, cuando Dwayne está grabando en el campo un ensayo de ésta, tiene lugar un asesinato que queda filmado en su cámara. Casualmente, las pruebas evidentes de homicidio están recompensadas con una generosa cantidad de dinero. A partir de este suceso aparece en escena el Sheriff Vogel (John Malkovich), aterrado ante el primer caso de asesinato en la historia de la población.

cut bank 2

A pesar de ofrecernos uno de los peores planes jamás vistos en pantalla, uno de esos de los que sólo se puede sacar algo positivo si tienes la gracia y el ingenio que ni Shakman ni Patino aparentan tener, el comienzo de Cut Bank capta el interés del espectador, sobre todo gracias a la aparición de un sorprendentemente inspirado John Malkovich. Cuando el plan empieza a peligrar, tienen lugar una serie de sucesos en apariencia coenianos, pero que no resultan efectivos por la falta de un humor negro que nos haga llegar a la carcajada. En ese devenir de muertes inesperadas, uno se debate constantemente entre el asombro y la sonrisa.

La galería de secundarios es amplia, pero el más llamativo -por su inexplicable importancia en la trama y por su imponente actuación- es el solitario superhombre genialmente interpretado por Michael Stuhlbarg, que nos hace olvidar lo desaprovechado que está Billy Bob Thornton. Sus motivaciones se pierden entre un macguffin que a su vez es un homenaje al célebre macguffin de Pulp Fiction. Sin embargo, y a pesar de las grandes incongruencias que tienen lugar a lo largo del metraje, la historia es -inesperadamente- resuelta con dignidad; después del asombroso embolado que se había montado, el final consigue dejarlo todo atado.

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Cut Bank se queda en una mala copia de las ya mencionadas películas, pero aun así resulta estimulante por momentos y no llega a hacerse pesada gracias a su razonable duración. Es inevitable pensar en cómo hubiese sido la película en caso de que muchas de sus situaciones se hubieran ejecutado con más gracia, algo que echamos en falta desde el inicio hasta los créditos finales.

 

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