Críticas, Estrenos

Cuatro Fantásticos – Nada por aquí, nada por allá…

cuatro fantasticos 2 bis

Es inevitable asistir con algo de miedo al pase de una película cuando al otro lado del charco ha tenido una acogida sin precedentes. The Fantastic Four ha sido vapuleada tanto por público como crítica estadounidense. Aunque pueda sonar extraño, esto me parece justo e injusto por partes iguales. Pensaba que iba a encontrarme con la típica película en la que acabas por reírte de lo mala que es, pero Cuatro Fantásticos no se acerca a pertenecer a ese grupo selecto de trabajos mediocres. Aun siendo terriblemente floja en todos sus aspectos, lo que condena a esta versión del cómic de Marvel producida por Fox es que no tiene razón de ser. La única razón de peso para que esta película haya sido creada es que sus derechos estaban a punto de perderse.

De una forma muy cercana al drama indie de adolescentes inadaptados, Josh Trank dirige esta película en la que se nos presentan los poderes que adquieren los jóvenes tras viajar a un universo alternativo. Dice mucho de este trabajo que, a pesar de dedicar dos tercios de su metraje en presentar a nuestros “fantásticos”, no lleguemos a conocerlos en absoluto (quizá un poco a Reed). Es evidente que detrás de este envoltorio había pequeñas ideas sueltas que no deberían haber dado para más que un cortometraje. No soy capaz de entender cómo puede hacerse una película de los 4 fantásticos que no sea ni espectacular ni entretenida. Esto no es una película de los 4 fantásticos, simplemente es un despropósito que jamás debería haber visto la luz.

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Durante la primera hora todo se va desarrollando con aparente normalidad, sin interesar nunca lo más mínimo y con algunos diálogos que hacen daño, pero sin sobrepasar esa barrera imaginaria que separa a un film del tedio. Hasta aquí Cuatro Fantásticos es aburrida y mala, pero como lo son cientos de películas. Sin embargo, en el momento en que a los fantásticos les toca a hacer de fantásticos, todo se revoluciona y se resuelve de manera estrepitosa. Entre los innumerables despropósitos de esta cinta, el más clamoroso -obviando unos efectos especiales capaces de dañar la vista- es ese villano bohemio de motivaciones infantiles y nada creíbles. Desde que Victor Von Doom aparece en pantalla, se empiezan a plasmar en los diálogos sus pensamientos acerca de la humanidad de una manera nada sutil, para así justificar esa risible conversión en villano.

Culpar a Josh Trank de este fiasco no sería justo, pues la película no está especialmente mal dirigida. Los problemas de esta adaptación vienen de muy lejos, en cosas sobre las que, por desgracia, poca autoridad tiene el director. Y es que cuando uno termina el visionado se pregunta si de verdad hay un guión sólido y mínimamente currado que dejar en manos de un artesano. Trank no es más que una víctima entre tantas; él mismo ha declarado que Cuatro Fantásticos es una mala película. La vergonzosa y atropellada media hora final nace fruto de las prisas y, sobre todo, de no tener una historia lo suficientemente interesante que trasladar a la pantalla.

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Quizá sean excesivas las críticas negativas que ha recibido la película, pues cosas peores se han visto, pero la realidad es que Cuatro Fantásticos no tiene razón de existir. La expectación no hubiese sido tal de no ser por el revuelo mediático que ha tenido lugar, pero eso no quita que vaya a ser uno de los peores estrenos de este 2015.

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