Festival de Cine Alemán 2015, Festivales

Festival de Cine Alemán 2015 – Día 6

La última jornada del festival fue, por unas cosas o por otras, divertida. No puedo decir que haya sido una gran jornada, pero sí que me he reído más que ningún otro día, pese a no haber visto ninguna comedia -al menos voluntaria-. En la sexta jornada pudimos ver Las queridas hermanas, el inusual drama de época de Dominik Graf; Cuando soñábamos, la interesante aunque irregular cinta de Andreas Dresen; y Who Am I, el envolvente aunque tramposo thriller de Baran Bo Odar. Una jornada de clausura bastante decente, que pone el cierre a un festival de un nivel más que digno.

LAS QUERIDAS HERMANAS

las queridas hermanas

Pensaba que España era el único país en el que seleccionábamos la película para los Oscar con los ojos cerrados. Y digo pensaba, porque después de enterarme de que Las queridas hermanas fue seleccionada por Alemania para la última ceremonia de los Oscar, no puedo hacer más que reírme, como también lo he hecho durante el visionado de la película. Disfrazado de drama romántico que adapta el triángulo amoroso entre el revolucionario y célebre poeta Friedrich Schiller y las hermanas von Lengefeld, Las queridas hermanas parece una broma que se prolonga durante sus 134 minutos de duración -170 en la versión presentada el año pasado en la Berlinale-, que, sin embargo, consigue divertir y entretener con pasmosa facilidad. Su objetivo dudo que fuera ese, pero los ridículos títulos que anuncian el tiempo en que se desarrolla la acción, unos inexplicables zooms y travellings que parecen estar realizados por un niño probando su nueva cámara de vídeo, y la cargante e innecesaria voz en off, se encargan de limitar la seriedad que pudiera tener la película.

Si Graf hubiese sido consciente del despropósito de su película, el cual va más allá de lo ya mencionado, pues pocos diálogos hay en todo el metraje que puedan ser tomados en serio, podría haber mantenido ese tono tan infantiloide durante toda la cinta. Sin embargo, y para nuestra desgracia, en el último tramo quiere añadir una dosis de dramatismo con un resultado de lo más espantoso. Pero lo curioso es que no me arrepiento en absoluto de haber visto esta película. Al igual que uno disfruta viendo obras maestras, en ocasiones puede disfrutar también viendo películas tan horribles como divertidas. Sin duda, la comedia del festival.

CUANDO SOÑÁBAMOS

Joel Basmann / Merlin Rose

En la línea de lo que pudimos ver en Somos jóvenes. Somos fuertes, Andreas Dresen presenta un retrato de la violencia, la amistad y el amor juvenil/adolescente a través de unos chavales de Leipzig que desarrollan su juventud a partir de la reunificación alemana. La propuesta en sí es interesantísima, como también consigue serlo la propia película, aunque sólo lo sea por momentos. El experimentado guionista Wolfgang Kohlhaase, escribe la historia a partir de una novela de Clemens Meyer, la cual se divide en diferentes capítulos o pasajes. Y es esto lo que hace que el resultado sea totalmente irregular, pues no llegamos a conocer a los personajes tanto como nos gustaría antes de la conclusión.

Los cinco jóvenes protagonistas quieren ser los amos de la ciudad, por que lo montan un club underground. Pero no se lo pondrán fácil, pues empiezan a verse amenazados por un grupo de neonazis liderado por Kehlmann. A su vez, Daniel -genialmente interpretado por Merlin Rose- está enamorado de la actual novia de éste, lo que complicará aún más las cosas. Cuando soñábamos funciona mejor por partes que en su conjunto. Aunque pueda parecer excesiva en ocasiones, con unos intertítulos horribles y una música que acompañan los actos de violencia de los jóvenes, es en esos momentos de desenfreno cuando mejor funciona la cinta. Los continuos flashbacks de los jóvenes años atrás, junto a la relación imposible de amor de Daniel, dan lugar a momentos sonrojantes que restan empaque al trabajo en su totalidad.

Sin embargo, aunque bastante dispersa y fallida en su desarrollo, Cuando soñábamos no me deja en absoluto indiferente. Un ejercicio de estilo interesante, con una historia de amistad y violencia juvenil muy potente que podría habernos dejado una estupenda película. Lo que pudo ser y no fue.

WHO AM I

who am i

Benjamin, un joven marginado genio de la informática, se une a un grupo de hackers subversivos que quieren hacerse notar en el escenario del mundo. La película arranca con Benjamin entregándose a la policía de la mafia cibernética y confesando su historia, que es la misma que vamos viendo nosotros conforme el joven la va desarrollando. Este punto de partida deja en el aire la evidente posibilidad de que, una vez contada las historia, tenga lugar algún giro brusco -y previsible- de guion. No tiene por qué ser así, pero estamos muy acostumbrados con el cine comercial actual a que se cumplan esas sospechas.

Entretenida, envolvente, vertiginosa, virtuosa… se podrían utilizar multitud de adjetivos para definir este vibrante ejercicio cinematográfico. Gracias a un apartado visual tremendamente logrado, un montaje trepidante y una banda sonora que lo acompaña a la perfección, aburrirse durante Who Am I es algo improbable. El objetivo de Baran Bo Odar, el cual pienso que da un paso hacia atrás en su carrera cinematográfica -en lo que a sus inquietudes cinematográficas se refiere, pues este tipo de cine le reportará no pocos beneficios-, es meramente entretener, en lo que podríamos llamar un “entretenimiento inteligente”. Y probablemente sea así hasta que se empeña en tomar al espectador por tonto, de forma completamente innecesaria y efectista. Su final coge lo peor de varios finales con giros, algunos más acertados que otros, de guion: Sospechosos habituales, Ahora me ves y The Game.

De cualquier manera, Who Am I no deja de ser un producto comercial de calidad, muy disfrutable y capaz de entretener hasta al cinéfilo más sibarita. Su final no hay que tenerlo demasiado en cuenta, y recordarlo simplemente como mera anécdota. Es cierto que podría mermar en parte el resultado de la película, pero realmente no es algo inesperado una vez visto su desarrollo. Otro trabajo interesante de Baran Bo Odar, aunque quizás no al nivel de Silencio de hielo.

One Comment

  1. Y es mas, el espectador de un Festival de cine de alguna manera explicita su compromiso personal con la experiencia que va a tener. Teniendo en cuenta por una parte la predisposicion de este perfil de espectador para visionar una serie de films con unas narrativas menos habituales —por huir de la etiqueta “cine de autor”, “cine

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