Festival de Cine Alemán 2015, Festivales

Festival de Cine Alemán 2015 – Día 2

Tras el mal sabor de boca con el que salíamos ayer con el visionado de Las mentiras de los vencedores, hoy hemos tenido la suerte de disfrutar de una jornada de verdadera calidad, que pone el listón muy alto para el resto del festival. Tres películas completamente diferentes: un thriller policíaco, una comedia y un drama poético con cierta dosis de misterio. Dos cintas notables y otra más que digna; creo que no se le puede pedir más a la primera jornada (completa) del festival. Ahora paso a hablaros con detalle de cada una de ellas:

CUANDO FUIMOS REYES

cuando fuimos reyes

En una ciudad anónima, Kevin (Ronald Zehrfeld) y Mendes (Mišel Matičević) lideran una unidad de operaciones especiales de la policía alemana. A su vez, Nasim es un chaval de unos 13 años que intenta ganarse el respeto de Thornsten (Tilman Strauss), un joven que acaba de salir de la cárcel y tiene la condicional, y de su pandilla. Las dos historias se verán conectadas, fruto de la casualidad, en este sorprendente thriller – drama policial.

La primera secuencia de la película muestra el asalto al apartamento de un importante narcotraficante y su posterior huida, tras haber herido a un policía. Una secuencia de acción estupendamente filmada que podría hacernos creer que estamos ante un película del género (de acción), pero nada más lejos de la realidad. pues aunque la hay, no está en primer plano en ningún momento. Y es que el mayor mérito de Phillip Leinemann, es el de construir un relato que se va desarrollando con un ritmo ágil -que no frenético- pero con la pausa suficiente para que la información recibida y los diferentes enredos no colapsen nuestra mente. Además de apoyarse en un estupendo guion (el cual co-escribe), en el que las piezas del puzle irán encajando conforme avanza la historia.

Cuando nos acercamos al final, parece que Leinemann lleva a cabo demasiadas vueltas de tuerca para llegar a situaciones a las que se podría haber llegado sin tanta complicación. Quizá sea uno de los pocos peros que le pondría a una de las mejores películas del género de los últimos años. Cuando fuimos reyes es un estudio sobre la amistad, las bandas callejeras, la violencia indiscriminada utilizada por algunas unidades policiales y, sobre todo, de la corrupción y sobornos que tantos casos habrán hecho ocultarse a lo largo de los años. Conflictos de intereses. chanchullos en forma de operación, y un niño liante como elemento motivador de gran parte del devenir de los personajes que completan este genial puzle. Para darle una sensación de crudeza constante al relato, la película se apoya en los tonos grises de una estupenda y realista fotografía.

Y no nos olvidemos de destacar también a todo el elenco, pues las interpretaciones son geniales en su totalidad, aunque el que destaca por encima de todos es un Ronald Zehrfeld que demuestra una vez más el estupendo actor que es. Un genial thriller con tintes dramáticos que muestra las consecuencias de los actos de diferentes personas en diferentes posiciones, mientras denuncia los -no- límites de actuación que tienen algunos. Sí, cuando fuimos reyes me ha ganado por completo; os mantendrá a todos 104 minutos pegados a la butaca.

ABOUT A GIRL

about a girl

Charleen es una adolescente de 15 años, amante de Kurt Cobain, Jimi Hendrix y Amy Winehouse. Al igual que sus ídolos, lo ve todo muy y negro y decide -intentar- quitarse la vida. Tras errar en su intento, Charleen empezará, poco a poco, a ver la vida de otra manera y así poder disfrutarla. Es cierto que si leemos la sinopsis, podemos hacernos una idea del desarrollo y mensaje que tendrá el film. Porque sí, a fin de cuentas About a girl acaba siendo una feel-good movie más. Sus virtudes radican en tener unos personajes de lo más carismáticos, una primera mitad de metraje bastante graciosa y en su habilidad, tanto formal como narrativa. Es de agradecer que el cambio que lleva a cabo Charleen, su salto a la madurez, esté desarrollado de manera coherente y realista en todo momento.

La presentación de los personajes es dinámica y muy graciosa, como también lo son las escenas de imaginación de Charleen cuando desea que a alguien le ocurra algo. El guion es lo suficientemente inteligente para, pese a repetirse bastante y tornarse totalmente previsible en su segunda mitad, conseguir que el visionado se pase en un abrir y cerrar de ojos. También ayuda lo vistosa y llamativa que resulta formalmente. El problema es que la cinta va perdiendo ese toque gamberro que tenía en un principio para, como ya he dicho antes, convertirse en una feel-good movie. No obstante, About a girl es una interesante comedia sobre la adolescencia en los más inadaptados. Además, es una de esas películas que suele gustar, en mayor o menor medida, a cualquier tipo de público.

EL CONCILIO DE LOS PÁJAROS

concilio

Antes de la proyección de la tercera película del día, pudimos ver el cortometraje We will stay in touch about it, bastante sugerente pero que consiguió dejarme indiferente. A través de un plano secuencia nos muestra la sensación de incredulidad e incapacidad para asumir la culpa cuando se mata a alguien. Pienso que podría haber expresado lo mismo en 3 minutos en vez de en 8. No obstante, como ejercicio cinematográfico no tiene pérdida.

El músico Otto Schiffman, tras un matrimonio fallido, se traslada a una cabaña en el bosque a inspirarse con el canto de los pájaros. Otto le envía una carta a su amigo Paul para que vaya a visitarle, y éste hace lo propio junto a su mujer Anna y su amigo Willi. Cuando llegan a la cabaña, se dan cuenta de que Otto ha desaparecido. A partir de ahí se desarrollará este poético y misterioso relato, ópera prima del joven Timm Kröger. Es realmente fascinante que un director novel que no llega a la treintena haya realizado una película tan madura, demostrando sus cualidades como documentalista -gracias a sus estudios- y director de fotografía -aquí no lo es, pero se nota que está dirigida por alguien con bastante idea-.

La principal baza de la película es dotar el relato de una atmósfera que se encarga de dar entidad a un misterio que en otras manos podría no haber resultado e incluso haberse perdido por completo. El uso de la banda sonora es espectacular; acompaña a la historia en todo momento, pero no molesta ni dificulta el visionado, pues es prácticamente imperceptible, como si del canto de los pájaros se tratase. Y su sola presencia transmite una agilidad impropia en una película de estas características, en las que la acción es nula y los diálogos pausados se prolongan en interminables -esto no es ni mucho menos peyorativo- planos de bella factura. La estancia en la cabaña acabará por hacer que los personajes actúen de manera sustancialmente diferente, a veces hasta incomprensible.

El concilio de los pájaros es una de esas obras que merece la pena ver sin saber absolutamente nada. No es para todos los públicos, pero con que el espectador ponga un poco de su parte podrá sacar mucho de uno de esos visionados que invitan a la reflexión. Lo ideal es sumergirse en la película, al igual que los protagonistas lo hacen en el bosque. Así, podremos sufrir por el cine el mismo hechizo que sufren ellos por ¿el canto de los pájaros?

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