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Nocturna 2015 – Día 2

Tras una primera jornada que dejó mucho que desear, pese a visionar una película aceptable como Horns, me enfrentaba a la segunda jornada con bastante miedo. Si bien ninguna de las dos cintas que he podido ver superan a Horns, sí lo hacían respecto a las otras dos de ayer. Durante la jornada de hoy se paseó el célebre Robert Englund, que andaba por el Palafox para recibir el Premio Maestro del Fantástico. También se proyectaba la película que le dio a conocer mundialmente, Pesadilla en Elm Street. Y nada, sin más dilación paso a comentaros lo que me ha parecido lo visionado en la tarde de hoy:

III

III

Como siempre, exceptuando algunas de las sesiones golfas, un cortometraje precedía a la proyección de la primera cinta de la tarde, III. El cortometraje en cuestión se titula Aún hay tiempo, y está dirigido por Albert Pintó. Ángel (Javier Hernández) quiere arreglar las cosas con Nina (Ariadna Cabrol), su ex novia. Por lo que la noche de navidad se presenta en el centro comercial donde trabaja, sin saber que tendrá que enfrentarse a un laberinto espacio-temporal si quiere salvarla. El corto no es más que un intento de copiar el planteamiento (y más que eso) de muchas películas que ya hemos visto, como por ejemplo Los Cronocrímenes, de Nacho Vigalondo. Nada original, repetitivo hasta la saciedad y fatalmente interpretado. Baja considerablemente el nivel respecto a los cortometrajes de la primera jornada.

La primera película del día, perteneciente a la sección Oficial Dark Visions, fue III, una coproducción ruso-germana dirigida por Pavel Khvaleev. Es de agradecer que se incluyan en la programación trabajos de este estilo, que ya desde su pertenencia territorial uno puede hacerse una idea de lo que se va a encontrar. Lo que no es de agradecer es que películas que, bien por tener un ritmo lento, bien por su densidad, sean programadas a las cinco de la tarde. III es la historia de unas hermanas que, tras morir su madre, fruto de una epidemia mortal que golpea su pequeña aldea, tendrán que cuidarse la una a la otra hasta el fin de los días, como promesa a su difunta madre. Mirra, la hermana pequeña, cae enferma, y Ayia tendrá que buscar la forma de salvarla, para lo que pedirá ayuda al cura de la comunidad. La imposibilidad de salvarla con la medicina convencional, hará que Ayia lleve a cabo una curación espiritual para salvar a Mirra. Los primeros minutos consiguieron seducirme por completo, gracias a un trabajo audiovisual sobresaliente. Cada imagen, cada sonido, cada movimiento de cámara, se encargan de crear una exótica atmósfera de lo más atrayente. La estética lograda me ha recordado a la de muchos videojuegos, coincidiendo con las escenas de los sueños. Por desgracia, una vez Ayia inicia el viaje a la mente de su hermana, a lo más oculto y perturbador del subconsciente, desconecto por completo de la historia. Todo el metraje restante será un no parar de imposibilidad de separar realidad y ficción, con la adormecedora voz en off de la protagonista.

DARK WAS THE NIGHT

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El segundo cortometraje del día era Bienvenidos al fin del mundo, dirigido por Manu Carbajo y escrito por él mismo junto a Juan de Dios Garduño. De este trabajo no puedo decir más que me parece una pequeña tontería, con algún momento simpático pero con poco que aportar. Además, nos toca sufrir a JPelirrojo y a Nacho Vigalondo, por si no tuviésemos suficiente con su presencia en redes sociales y demás.

Ahora sí, tendríamos la oportunidad de ver otra película a concurso en Oficial Fantástico, Dark was the night, dirigida por Jack Heller. Un antiguo mal en forma de bestia se despierta con la creación de una industria maderera cerca de Maiden Woods. La gente del pueblo empieza a sentirse amenazada, por lo que Paul Shields (Kevin Durand), el sheriff de la ciudad, tendrá que enfrentarse a sus miedos para poder proteger a su pueblo, para lo que contará con la ayuda de Donnie (Lukas Haas), su nuevo -y también atormentado- compañero. Conocedor de sus limitaciones, tanto presupuestarias como de talento, Heller orquesta un relato que sugiere más de lo que muestra, con una nula asunción de riesgos. La película no llega a ser aceptable en ningún aspecto, pero el director demuestra un mínimo de inteligencia consiguiendo que tampoco haya nada que horrorice. Bueno, vale, el final sí horroriza un poco, no os voy a engañar. Siendo más un thriller que una película de terror, Dark Was the Night resulta medianamente entretenida y con una realización lo suficientemente solvente como para no exasperarme.

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